«Educar con amor» es una expresión que se escucha cada vez más, pero muchas veces se confunde con no poner límites o con evitar a toda costa que los hijos sufran. En la Revista Vida y Esperanza, la psicóloga especialista en familia Vivian Leal y la experta en educación Gabriela Bertozzi conversaron con Mauricio Sandino sobre qué significa realmente y cómo llevarlo a la práctica en casa.
Guiar a cada hijo hacia su plenitud
Para Bertozzi, educar con amor es guiar a la persona hacia su plenitud, cuidando todas sus dimensiones: la física, la de la voluntad, la socioafectiva y la trascendente. Eso exige aprender a «leer» a cada hijo, porque aunque sean hermanos, todos son distintos. Y para lograrlo hace falta algo que escasea en medio de las prisas: detenerse a escucharlos más que hablarles, entendiendo que están en un proceso y que no nacen aprendidos.
En una mano amor, en la otra rigor
Leal advirtió que la línea entre el amor y la permisividad es muy delgada. Muchos padres evitan poner límites por miedo a que sus hijos se enojen o dejen de quererlos, y ahí caen en la trampa. Hoy más que nunca, con tantos estímulos externos, los niños necesitan reglas claras y un espacio «administrado», basado en valores y virtudes, donde sepan hasta dónde pueden llegar. La psicóloga invitó a construir acuerdos en familia para que la mesa de la casa no se convierta en una sala de juicio.
“Los límites son franjas de amor. Precisamente porque te amo, te pongo límites”.
Gabriela Bertozzi, experta en educación.
Sostener el sí y sostener el no
Bertozzi insistió en validar la propia voz: si se dice que sí, sostener ese sí; si se dice que no, sostenerlo hasta el final. Por eso conviene pensar bien antes de responder, y que cada norma apunte a formar una virtud, porque la virtud nace de la repetición de buenos hábitos. Pedirle a un niño que recoja sus juguetes, por ejemplo, no solo ordena su cuarto: lo prepara para tener orden en sus prioridades el día de mañana. «¿Qué hombre y qué mujer quiero formar?», es la pregunta que, según ella, todo padre debería hacerse.
¿Hay que explicar siempre el porqué de un no? Según la educadora, ya no se trata de imponer «porque yo mando», sino de explicar el motivo de cara a la formación en virtudes. Incluso cuando se tiene el dinero para comprar algo, decir que no también enseña templanza y autodominio, algo que les evitará sufrimientos cuando en la vida adulta alguien les diga que no.
Primero, la autorregulación de los padres
¿Cómo poner límites sin caer en el miedo, la amenaza o el castigo desmedido? Para Leal, todo empieza por los adultos: una mamá o un papá tranquilos, que saben reconocer cuándo están cansados y pedir ayuda, son quienes pueden regular al resto de la familia. Cuando se vive en el corre corre y solo se sobrevive el día, advirtió, aparecen los gritos, la falta de respeto e incluso la agresión en casa. Bertozzi coincidió: muchas decisiones se toman «al calor del momento», sin pensarlas, y eso debilita la autoridad.
Dejar que enfrenten las consecuencias
Salir corriendo a llevar la tarea olvidada es una forma de protegerlos, pero no siempre de educarlos. Las invitadas coincidieron en que los hijos necesitan experimentar las consecuencias de sus decisiones: si la tarea quedó en la mesa, que sea el niño quien le pregunte a la maestra si se la recibe al día siguiente, y que eso le sirva para aprender. Las consecuencias, eso sí, deben pensarse con calma y no improvisarse en medio del enojo.
Padres unidos, no amigos de sus hijos
Papá y mamá deben ir siempre alineados y nunca desautorizarse frente a los hijos. «Nosotros dos somos uno», resumió Bertozzi. Leal fue aún más directa: los padres no son amigos de sus hijos ni sus iguales, sino sus padres, desde el día en que nacen y para toda la vida. Y recordó que esa etapa pasa rápido: un día uno mira el asiento de atrás del carro y ya no hay ningún niño.
Al final, ambas coincidieron en que educa más el ejemplo que las palabras: los hijos observan cada actitud de sus padres, y los sermones quedaron atrás. La invitación de Leal fue a revisar hoy mismo cómo están los límites en casa, en qué valores se basan, poner la familia en manos de Dios y «jugarse los afectos», sembrando semillas que darán fruto más adelante.
Vivian Leal es psicóloga especialista en familia y colaboradora de la Revista Vida y Esperanza; en redes sociales se le encuentra como VL Bienestar. Gabriela Bertozzi es experta en educación y madre de dos hijos.
Contacto de Vivian Leal
WhatsApp: 8814-8380 · Redes sociales: VL Bienestar
La Revista Vida y Esperanza se transmite de lunes a viernes, de 8:00 a 9:30 a. m., por Radio Fides 93.1 FM y San José TV. Escuchar en vivo · Ver más programas en YouTube




