Cultura del encuentro

Mons. José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano
XXI Domingo del Tiempo Ordinario

Mons. Daniel Francisco Blanco Méndez
Obispo Auxiliar de San José – Costa Rica
Somos la Iglesia en un mundo atormentado que busca la paz

“De la mujer cananea aprendemos la humildad y la determinación”. Gracias a su fe,“aprendemos que la mesa de Dios está preparada para todos y que a nadie le corresponden las migajas, porque cada uno tiene su propio lugar junto al Padre”.
El Papa envía una ayuda económica a las zonas de Colombia afectadas por el terremoto
El Pontífice envió una donación urgente a las diócesis afectadas. En medio de los escombros y el polvo de Colombia, devastada por el violento terremoto de magnitud 7.4 que sacudió la parte occidental del país, se manifiesta la cercanía del Papa León XIV. Una cercanía que expresó verbalmente en las palabras que pronunció en la audiencia general de esta mañana, 12 de agosto, reiterando sus condolencias y oraciones por las víctimas, los heridos, los rescatistas y por toda la población en este momento de dolor. Una cercanía que también se materializó con una asignación inicial urgente de fondos enviada por el Pontífice a través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad – Limosnería apostólica para las diócesis afectadas por el terremoto, gracias al contacto constante del prefecto, el arzobispo Luis Marín de San Martín, con la Nunciatura y la Conferencia Episcopal local. El llamamiento del PapaAyer, mientras Protección Civil y otros organismos de ayuda realizaban labores de rescate entre los escombros de edificios e iglesias y ofrecían estimaciones iniciales del número de fallecidos (más de 250, según las últimas cifras), el Papa envió un telegrama expresando su pesar y cercanía a todo el país. Hoy, al finalizar su saludo a los fieles españoles tras la catequesis de la audiencia del miércoles, reiteró su cercanía a «nuestros hermanos y hermanas colombianos que sufrieron las consecuencias del reciente terremoto, que causó numerosos fallecidos y heridos, así como cuantiosos daños materiales».Mientras ruega al Señor «por el eterno descanso de los difuntos», León XIV también aseguró sus oraciones por las familias de los fallecidos y por quienes «han sido golpeados por esta tragedia.». «Expreso mi gratitud» – añadió – «a todos los que trabajan en las operaciones de rescate y en la asistencia a las víctimas». Primeros auxilios de emergenciaAl igual que en Venezuela, país también afectado por un fuerte terremoto en junio, el Papa envió de inmediato ayuda económica inicial a Colombia, como muestra concreta de su cercanía en este momento de emergencia. La suma de 100.000 euros se destina directamente al Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana della Conferenza Episcopale que funciona como centro de coordinación para la recaudación y distribución de la ayuda, con el fin de brindar asistencia solidaria a las diócesis afectadas. El monto fue acordado con los beneficiarios y constituye una donación inicial para atender las emergencias más urgentes. Se proporcionará asistencia concreta adicional según se identifiquen las necesidades y se comuniquen oportunamente al Dicasterio. La atención constante de la LimosneríaEn efecto, el diálogo, iniciado desde las primeras horas, se ha mantenido entre el Limosnero, monseñor Marín de San Martín y el Presidente del Episcopado Colombiano, monsenor Francisco Javier Múnera Correa, Arzobispo de Cartagena, quien le ha informado de la situación en las zonas afectadas, y con la Nunciatura, a través de su secretario, Monseñor In Je Hwang.Asimismo, se está preparando un informe que detallará las necesidades urgentes al Dicasterio para el Servicio de la Caridad, que reafirma su papel como «brazo» del Papa extendido donde sea necesario. «Es la Iglesia como familia de Dios», afirma el prefecto, «una Iglesia atenta al sufrimiento y a las necesidades, que responde con fraternidad y eficacia». Fuente: vaticannews.va
No reducir la misa dominical a una reunión pasiva o virtual

Santificarla la con una presencia viva Retomando su ciclo de catequesis dedicadas a los documentos del Concilio Vaticano II, el Papa, ante unos cinco mil fieles reunidos en la Basílica de San Pedro, abrió su reflexión recordando que el término de “año litúrgico” para definir la sucesión anual de las celebraciones cristianas se extendió en el lenguaje eclesial por el Siervo de Dios, el abad Prosper Guéranger, en el siglo XIX, y desde entonces, ha sido definido y explicado a lo largo de los magisterios pontificios. Una actualización de la obra de salvación que CristoEl Santo Padre toma algunas afirmaciones del Papa Pio XII en la encíclica Mediator Dei, en las que sostiene que el año litúrgico “no es una representación fría e inerte” del pasado o la “recreación de una realidad de otros tiempos”, sino que es “Cristo mismo que persevera en su Iglesia” y prosigue su “camino de misericordia” con el fin de que “las almas de los hombres se pongan en contacto con sus misterios” que están presentes y obran constantemente. Y agregó:“El año litúrgico debe entenderse como constante actualización de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia. A lo largo de este ciclo temporal, la Iglesia permanece en contacto con la acción redentora del Señor, para que puedan los fieles llenarse de la gracia de la salvación”. El acontecimiento pascual en el centroPara el Pontífice, el encuentro con Jesús que murió y resucitó por nosotros, es el fin que la Iglesia persigue y el centro de cada celebración. De allí que los padres conciliares, explicó el Papa, colocaran como fundamento del año litúrgico el domingo, el “dies Domini”, “el día del Señor”. Y es precisamente, San Juan Pablo II, que en su Carta apostólica Dies Domini enseña que el domingo es el día del Señor, el día de la Iglesia, el día del hombre y, por último, “el día de los días”, al ser el domingo, la Pascua semanal.En este contexto, León XIV afirmó que “para santificar el domingo es indispensable celebrar la Eucaristía”, ya que la escucha de la Palabra y la participación en el Cuerpo de Cristo implica, según los Padres conciliares, la convocación festiva de los fieles. Una asamblea, insiste el Santo Padre, donde la comunidad cristiana hace visible su comunión con el Señor y da testimonio de su pertenencia a Cristo y de su fidelidad a la Iglesia. Pero además, un momento de comunión que, para el Papa, debe hacerse accesible también a quienes «no tienen la posibilidad de ausentarse del trabajo».Esta asamblea no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva. La asamblea litúrgica se realiza, en efecto, en la participación activa de hermanos y hermanas, convocados juntos para que ‘den gracias a Dios, que los hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos’. La pedagogía de la historia de salvaciónMás adelante, el Pontífice relató brevemente cómo cada celebración se fue añadiendo al año litúrgico en una historia en la que “se entrelazan la fe y la devoción de la Iglesia”: la celebración de la Pascua semanal desde el siglo II d. C; luego la Pascua anual, “la máxima solemnidad”; Pentecostés, la Cuaresma y el ciclo natalicio. Así también la incorporación de la veneración de la Santísima Virgen María, y el recuerdo de los mártires y de los demás santos. Y concluyó:“El año litúrgico propone así, de forma sacramental, la pedagogía de la historia de la salvación, guiando a los fieles desde la espera del Mesías hasta la plenitud del misterio pascual y la anticipación de la gloria futura. En él, la Iglesia celebra la actualidad salvífica del misterio de Cristo, permitiendo a los creyentes participar en él cada vez más profundamente. Fuente: vaticannews.va
Redescubrir la oración como dimensión fundamental de nuestra humanidad

La verdad de la oración en la Iglesia, lugar de encuentro con Dios y “eje fundamental de la participación activa de los fieles”.