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Sacerdote cuenta su experiencia al consagrar en Misa

En los últimos días se viralizó en redes sociales un video donde se aprecia a un sacerdote celebrando la Santa Misa y se conmueve hasta las lágrimas cuando hizo la Plegaria de Consagración sobre el vino. Se trata del Padre Brent Bowman, quien contó lo sucedido a través de la web de la Arquidiócesis de Saint Paul y Mineápolis (Minesota, Estados Unidos).
El hecho ocurrió el pasado lunes 14 de setiembre, día en que se celebró la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, en la Parroquia San Gabriel Arcángel, en Hopkins, en una Misa donde había alumnos y profesores de Chesterton Academy, un instituto católico donde el Padre Bowman sirve como capellán.
El sacerdote comentó que mientras consagraba sintió lo que sería “un conocimiento interior del poder de estas palabras que se pronunciaban y la realidad de su efecto”, hasta el punto de costarle hablar. Indicó que con cada palabra se sentía “más abrumado físicamente”.
“Sentí mis manos fijas al cáliz de la Preciosa Sangre y no podía moverlo físicamente, sentí la pesadez de la presencia sustancial de Jesús en el cáliz. El cáliz se volvió demasiado pesado para sostenerlo, y sentí que era arrastrado hacia abajo, hasta reposar sobre el altar. Sentí mis manos fijas al cáliz de la Preciosa Sangre y no podía moverlo físicamente”, relató.
El Padre Bowman batalló para poder elevar el cáliz con la Sangre de Cristo, dice que él cree que le fue concedida “la gracia de comprender más profundamente la agridulce realidad de la Pasión del Señor y cuánta sangre derramó Cristo por el inmenso peso de todos nuestros pecados”.
Al viralizarse el video, muchas páginas hablaron sobre la posibilidad de un milagro eucarístico visible, el sacerdote aclaró que su experiencia “no fue lo que la Iglesia Católica considera un milagro eucarístico”, porque las especies de pan y vino siempre conservaron su aspecto y su sabor durante la Misa. El Padre Bowman afirma no haber visto carne ni sangre humana en la celebración.
Este presbítero estadounidense fue ordenado en mayo de 2024, él explicó que estas experiencias son “dones completamente inmerecidos y signos del amor abundante de Dios por todo su pueblo”, aclarando que “no son necesariamente señales de santidad de ninguna persona”.
El Padre Bowman desea que este testimonio mueva a los fieles a contemplar más profundamente el misterio de la presencia real de Jesucristo en la Santa Eucaristía.

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