Todas las parejas cambian con los años, y eso no es malo en sí mismo. El problema aparece cuando esos cambios empiezan a alejar a los esposos y nadie se atreve a hablarlo. En la Revista Vida y Esperanza, el psicólogo Rafael Ramos explicó a los presentadores Nubia y Esteban Chaverri cuáles son las señales que indican que una relación está en riesgo y cómo distinguir una crisis pasajera de un cambio más profundo.
No todo cambio es una amenaza
Según Ramos, una relación sana necesita cambiar: la llegada de los hijos, los cambios de trabajo o la forma de manejar el dinero, la comunicación y las tareas del hogar exigen adaptarse constantemente. Una pareja que pretende quedarse en el amor de los primeros años, advirtió, termina por diluirse. Sin embargo, hay otros cambios que no son constructivos y que, muchas veces sin que la persona se dé cuenta, empiezan a amenazar las bases de la relación.
Las señales de peligro
El psicólogo mencionó varios ejemplos de estos cambios negativos:
- Descuido personal: alguien que antes cuidaba su imagen y su higiene, y con la rutina de la convivencia deja de hacerlo.
- Pérdida de iniciativa: una persona segura y decidida que, tras una crisis como el desempleo, se vuelve pasiva, insegura y llena de miedos.
- Comunicación hiriente: respuestas groseras, descalificantes o a la defensiva ante la menor provocación.
- Desconexión afectiva: desaparecen los detalles, la escucha, la empatía y la colaboración en casa.
Estos cambios, explicó, pueden hacer que una relación pase de funcional a disfuncional aunque la pareja siga junta. Y aunque el otro puede ayudar a tomar conciencia, la responsabilidad principal es de quien ha cambiado. Lo más triste, agregó, es que estos procesos no ocurren de un día para otro: muchas parejas buscan ayuda cuando ya no hay solo resentimiento, sino heridas profundas.
“Los cambios nunca son una amenaza. Ignorarlos es lo que amenaza una relación”.
Dr. Rafael Ramos, psicólogo.
¿Crisis pasajera o cambio profundo?
Una crisis pasajera, explicó Ramos, tiene un origen claro y un cierre, y quien la vive es consciente de ella. Es el caso de quien reconoce: «perdoname, este mes estuve distante por el trabajo, pero ya salí de esto». En cambio, cuando el patrón se prolonga, no hay conciencia ni comunicación, aparecen la defensividad y la culpabilización, y la persona pierde la motivación y se repliega, puede tratarse de algo más serio.
En algunos casos, señaló, hay matices depresivos o causas físicas que requieren evaluación médica. Entre los 45 y los 55 años, por ejemplo, los cambios hormonales, la perimenopausia y la menopausia, los cambios en el metabolismo o la presión laboral pueden alterar mucho el estado de ánimo y la vida afectiva de una persona.
El silencio también desgasta
Muchos hombres, comentó el especialista, perciben los cambios en su pareja pero callan, por temor o porque cargan en silencio preocupaciones económicas y laborales. Para identificar el problema propuso una prueba sencilla: observar de qué se habla en casa. Si después de años juntos las conversaciones se reducen a «¿vas a comer?», «llamó tu mamá» y «buenas noches», si ya no salen juntos ni se ríen, o si cada uno vive pegado a su celular aunque estén uno al lado del otro, es momento de detenerse.
«El amor más genuino y honesto se deteriora por falta de mantenimiento», afirmó. Lo comparó con el café compartido en una oficina: esos minutos de conversación cambian por completo el ambiente de trabajo. En pareja, explicó, también hacen falta esos espacios.
Cuando el amor no alcanza
¿Pueden dos personas seguir amándose aunque ya no sean compatibles? Para Ramos, sí: el amor por sí solo no sostiene una relación, porque también hace falta compatibilidad para que funcione. Si cada vez que uno busca al otro encuentra irritación, indiferencia o frialdad, tarde o temprano se pregunta para qué seguir intentándolo. Cuando esto no se habla, la atención se desvía hacia otra parte, que no siempre es otra persona: puede ser el trabajo en exceso o una dedicación absoluta a los hijos. «Agenda llena, vida vacía», resumió.
Reenamorarse de quienes somos hoy
La salida, según el psicólogo, empieza por hablar del cambio y estar dispuestos a escuchar al otro, aunque lo que diga sea duro: «estoy dispuesto a escuchar qué estoy haciendo yo para generar esta distancia». Con más de 25 años de experiencia, Ramos dijo que le sigue sorprendiendo cómo las parejas son capaces de «desnudar el cuerpo, pero no el alma», y no expresan lo que les frustra o les duele. Muchas veces, el conflicto nace simplemente de no haber conversado sobre expectativas, acuerdos y distribución de tareas.
Ninguno es la misma persona que hace 15 o 20 años: llegan los hijos, las deudas, los cambios en la salud. Por eso, concluyó, hay que reenamorarse de la pareja que somos hoy, porque aspirar a lo que fuimos sería un amor inmaduro. Ante la frialdad, el silencio o la distancia, su recomendación es no verlo como una crisis de separación, sino como una crisis de reflexión que invite a hablar con transparencia y a construir juntos oportunidades de mejora. Los cambios que no se atienden, advirtió, se convierten en muros que distancian a la pareja.
El Dr. Rafael Ramos es psicólogo, autor y coach de vida, con más de 25 años de experiencia acompañando a parejas y familias. En su canal de YouTube, Detrás de lo que sentimos, comparte herramientas prácticas sobre la vida emocional.
Contacto del Dr. Rafael Ramos
Citas en el CEDHI: 2290-1383 · WhatsApp: 8881-1304
Sitio web: rafaelramoscr.com · YouTube: Dr. Rafael Ramos (Detrás de lo que sentimos)
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