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León XIV llama a “construir puentes”

La mañana de este sábado 7 de noviembre, el papa León XIV presidió su primera Misa en suelo uruguayo, lo hizo en el Parque París Londres de Paysandú. Durante su predicación, llamó al diálogo y a “construir puentes” para que la humanidad se mantenga unida.
El Santo Padre celebró la Misa Votiva al Beato Jacinto Vera, quien fue el primer obispo de Montevideo. Centró su homilía en tres aspectos que caracterizan a Uruguay: El puente, los palmares y el mate.

“En esta ciudad de Paysandú se encuentra el Puente internacional General Artigas, que atraviesa el río Uruguay, uniendo dos países limítrofes. No es difícil imaginar los beneficios que genera un puente: apertura, comunicación, intercambio. Por eso, ¡qué importante es ser constructor de puentes! Esa es la vocación a la que todos estamos llamados: construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar, transmitir la alegría de la fe, como lo hizo el Beato Jacinto a tiempo y a destiempo”.

Con la temática del puente, el obispo de Roma explicó que es necesario que tenga buenos cimientos y los soportes adecuados para que no se derrumbe con las inclemencias del tiempo. Llegó a la conclusión de que “necesitamos estar bien preparados para dar razones de nuestra fe a todo el que nos lo pida y no dejarnos arrastrar por cualquier clase de doctrinas extrañas”.
Al hablar sobre los palmares, León XIV recordó que estos son árboles resistentes a los vientos porque tiene raíces muy profundas, lo cual es “una hermosa imagen del origen y el destino al estamos llamados: arraigarnos en Cristo, Alfa y Omega, Principio y Fin de nuestra vida, para que, permaneciendo unidos a él, demos buenos frutos”.

“Al mismo tiempo, vemos que en esta región las palmeras no crecen aisladas, sino que forman palmares, es decir, son muchas, no están solas ni distanciadas. Así también la Iglesia es una comunidad de hermanos que hunde sus raíces y bebe de un manantial común: la Palabra de Dios, los Sacramentos, la oración y la acción caritativa, y sus fieles elevan su mirada para alabar juntos a Cristo, sol que nace de lo alto, cuya luz guía los pasos de la humanidad por el camino de la paz”.

El último signo que el papa utilizó en su homilía fue el mate; una bebida típica en la región, hecha con hojas secas, cortadas y molidas de una planta llamada Yerba mate, un árbol nativo de Sudamérica.

“El mate es signo de familiaridad, de amistad y de encuentro. Nos enseña a compartir y a estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen y hermanan. Es signo de acogida, de integración y de valores comunes. “Tomar mate” es un ritual lleno de simbolismos, donde se dialoga sin palabras y cada detalle posee un significado propio. Pienso también en los mates que uno toma cuando está solo y que acompañan un momento de silencio y oración. En esos espacios de soledad, cuántas veces tantos de ustedes le habrán confiado a Dios sus preocupaciones y necesidades, sus deseos y anhelos más profundos”.

Al finalizar la celebración eucarística, el papa fue a la Catedral de Nuestra Señora del Rosario, donde fue recibido por el obispo de la Diócesis de Salto, Monseñor Arturo Fajardo, y juntos develaron una placa conmemorativa del suceso.
Antes de retirarse, León XIV agradeció la presencia de todos los fieles y reiteró su llamado a la unidad eclesial. 

Fuente: Vatican News.

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