Un día nos vemos al espejo y ya no somos los mismos. No solo cambia el cuerpo: también el carácter, los gustos, las prioridades y las circunstancias. ¿Es normal sentir que uno está cambiando con el paso de los años? En la Revista Vida y Esperanza, el psicólogo Rafael Ramos conversó con los presentadores Nubia y Esteban Chaverri sobre cómo vivir estos cambios sin miedo y convertirlos en una oportunidad para vivir con más libertad.
Cambios que llegan sin avisar y cambios que se eligen
Ramos propuso ver el tema desde dos polos. Por un lado están los cambios inconscientes, esos que descubrimos de golpe: un diagnóstico, los primeros síntomas de la perimenopausia o de problemas de próstata, o dolores que revelan años de vida sedentaria. A estos, advirtió, hay que prestarles atención, porque a veces cambiamos sin darnos cuenta.
Por otro lado están los cambios conscientes, que para el especialista son «los bonitos». Puso como ejemplo a la abuela que con los años empieza a decir las cosas sin rodeos: detrás de eso hay una libertad que vale la pena construir, la de ser auténticos y expresar lo que pensamos y sentimos, siempre filtrado por la prudencia, la delicadeza y el buen trato. «La vida de un ser humano no es eterna, es finita», recordó, y por eso conviene detenerse a pensar qué nos importa hoy.
La madurez de elegir
Con la edad, muchas personas descubren que prefieren lo simple: conversaciones agradables, menos complicaciones y la libertad de tomar distancia de lo que las desgasta, no desde el juicio ni el resentimiento, sino porque en esta etapa eligieron otra cosa. Ramos lo ilustró con una invitación a una fiesta que empieza a las nueve de la noche y con música en vivo a medianoche: decir «gracias, pero no» porque el descanso se volvió una prioridad también es madurez.
Lo mismo ocurre con el cuerpo. Empezar a caminar o a cuidarse ya no por estética ni por aprobación, sino por salud y bienestar, es otro de esos cambios conscientes. El problema, señaló, es que muchas personas viven atrapadas en la mirada de los demás y cambian más para ser aceptadas o evitar la crítica que para sentirse bien. «Quien aprende a vivir desde la libertad y la autenticidad tiene menos complicaciones», afirmó.
El problema es resistirse
¿Qué pasa cuando sabemos que estamos cambiando, pero queremos seguir siendo los de hace unos años? Para Ramos, resistirse al cambio es uno de los grandes absurdos. Quien no acepta que la tecnología cambió, por ejemplo, termina sintiéndose relegado; tiene dos opciones: hacerse a un lado o decidir aprender. Lo mismo vale para los padres de hijos adultos que siguen esperándolos despiertos o preparándoles el almuerzo cada día: los hijos crecieron, y ahora toca poner la atención en uno mismo.
En el caso de quienes se jubilan, sugirió cambiar la orientación de servicio permanente hacia los demás y preguntarse qué quieren para esta etapa de su vida. «Eso no es egoísmo, eso es conciencia», dijo. Separar parte del dinero para los chequeos médicos y otra parte para crear buenos momentos es, según el psicólogo, una forma sana de asumir el cambio.
“La pregunta no es qué perdí, sino en qué sigo siendo capaz”.
Dr. Rafael Ramos, psicólogo.
No es una curva de deterioro
A los 50, aunque uno haga ejercicio y cuide su cuerpo, no tiene 15 ni 20 años, y no tiene sentido vivir mirando fotos viejas con nostalgia. Ramos no niega que con los años hay cambios físicos, psicológicos e interpersonales, ni que aparecen los duelos y la pérdida de amigos. Pero insistió en cambiar la pregunta: qué me sigue gustando, cuáles son mis capacidades y mis preferencias hoy, y en qué puedo poner mi energía y mis decisiones. Su consejo es andar «más ligeros de equipaje»: rodearse de relaciones donde se pueda hablar con libertad y reír sin sentirse en un campo minado.
¿Por qué nos cuesta tanto aceptar la edad?
Muchas de las preguntas del público llegaron de mujeres que hablaban de los calores, las arrugas y una mayor sensibilidad. Según Ramos, nos cuesta aceptar la edad porque vivimos en una cultura occidental que asocia lo atractivo y lo capaz con la juventud, y que ha construido una visión negativa del envejecimiento. Por eso, advirtió, hay que tener cuidado con productos de origen cuestionable que prometen «pelear» contra la edad: la meta debería ser optimizarla y vivirla bien.
Los cambios hormonales son reales, tanto en mujeres como en hombres. La pérdida de testosterona, por ejemplo, puede traer menos energía, más distracción y decaimiento, y a veces se confunde con una depresión. En esos casos, recomendó consultar con el endocrinólogo o el médico internista para valorar si hace falta un tratamiento.
Ser protagonistas de nuestras decisiones
Cuando los hijos crecen y la casa se queda vacía, la pregunta no es por qué ya no vienen, sino qué vamos a hacer nosotros con ese tiempo. Bailar, participar en un grupo de la iglesia, hacer zumba o pilates, salir a tomar un café: para Ramos, lo importante es meterse en algo que nos mueva. «Una vejez sombría muchas veces es el resultado de una actitud pasiva hacia la vida», advirtió.
Por eso insistió en que la adultez mayor no se prepara en la adultez mayor, sino desde antes. Y propuso un ejercicio frente al espejo: preguntarse qué tan amargado, pasivo o negativo se ha vuelto uno. Muchas personas que se sienten solas, explicó, en realidad necesitan trabajar sus habilidades sociales y desarrollar nuevos intereses.
Entonces, ¿es normal?
«Sí», respondió Ramos. Lo que no es sano es resistirse al cambio o no cuestionarnos si nuestra energía y nuestras respuestas físicas, cognitivas y sociales están bien. Los cambios no tienen por qué significar deterioro, pero cada persona tiene la responsabilidad de decidir cómo quiere pasar de la adultez media a la adultez mayor: revisar su estilo de vida, su actitud y su forma de pensar, porque el pensamiento determina lo que somos capaces de hacer. Su invitación final fue reconocer la vida como un don que debe cuidarse y celebrarse a través de cambios constructivos.
Si estos cambios le están generando ansiedad o miedo, la recomendación de la Revista es no esperar: un psicólogo puede acompañarle a transitar cada etapa de la mejor manera.
El Dr. Rafael Ramos es psicólogo, autor de varios libros y coach de vida. Atiende en el Centro para el Desarrollo Humano Integral (CEDHI) y cada martes al mediodía conduce Detrás de lo que sentimos, una conversación sobre temas prácticos de psicología que transmite por Facebook y YouTube.
Contacto del Dr. Rafael Ramos
Citas en el CEDHI: 2290-1383 · WhatsApp: 8881-1304
Sitio web: rafaelramoscr.com · YouTube: Dr. Rafael Ramos (Detrás de lo que sentimos)
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