Luego de la audiencia general de este miércoles 28 de octubre, el papa León XIV tuvo un encuentro con los directivos de Mercedes-Benz, para conmemorar el centenario de los automóviles papales, el primero de ellos fue un Bianchi tipo 20, adquirido en 1926.
Durante la reunión, el Santo Padre pidió a los fabricantes poner la innovación tecnológica al servicio de la dignidad humana, el cuidado de la creación y el bien común.
Durante siglos, los papas se trasladaban en carruajes, pero con la aparición del automóvil, la Santa Sede compró una flota de vehículos, durante el pontificado de Pío XI, pero esta forma de transporte impedía que el Santo Padre fuera visto por los fieles, por lo que se empleó la silla gestatoria, un asiento en el que el papa era trasladado sobre un anda llevada por 12 hombres.

En 1975, San Pablo VI encargó a Toyota un 4x4 modificado para poder hacer recorridos por la ciudad saludando a los fieles por el Jubileo de la Renovación y Reconciliación. Ese vehículo fue un Land Cruiser FJ40, el cual atrás de los asientos del piloto y copiloto tuvo un remplazo por una plataforma y un trono elevado que permitiera que los fieles pudieran ver al obispo de Roma, incluso cuando estuviera sentado. También contaba con dos barandillas para que el papa se pudiera agarrar cuando estaba de pie y el vehículo se moviera.

El título “papamóvil” fue impuesto por la prensa anglosajona como un apodo que hacía referencia al carro de Batman; el “batimóvil”, algo que no fue del agrado de todos.
Posteriormente, se contó con un Mercedes Fourd 230, que estaba equipado con una cúpula de vidrio para proteger al papa de la lluvia, y un Fiat Campagnola, regalado a San Juan Pablo II durante su visita apostólica a Turín, en abril de 1980.
En un Fiat Campagnola fue donde el papa polaco sufrió un atentado por una herida de bala que casi le cuesta la vida, el miércoles 13 de mayo de 1981, en la Plaza de San Pedro. Esto obligó a diseñar un vehículo blindado para proteger al pontífice, el cual llegó de España; se trató de un Land Rover 109, equipado con una cabina antibalas y carrocería blindada, también con un escalón para poder resguardar al pontífice con guardias suizos.

Durante su visita a Costa Rica, en marzo de 1983, San Juan Pablo II utilizó un Chevrolet Silverado, dado por el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y adaptado por Coopesa. Actualmente es parte del patrimonio histórico custodiado por el Museo Nacional de Costa Rica.

Para ir al encuentro con los jóvenes en el Estadio Nacional y la Santa Misa en el Parque Metropolitano La Sabana, Wojtyla fue trasladado en un Mercedes-Benz 230 G.

Aunque varias empresas de autos han buscado exponer su marca regalando un papamóvil, el vehículo más común es el Mercedes-Benz G 580; un carro eléctrico, con cristal antibalas y un asiento calefactado para que el pontífice se pueda girar 360°.
En las visitas apostólicas, los gobiernos también disponen un automóvil para que el papa se pueda trasladar de un lugar a otro.
Un día antes de fallecer, el domingo 20 de abril de 2025, el papa Francisco usó un Mercedes-Benz G580 para recorrer la Plaza de San Pedro por última vez.

El 26 de abril de 2025, luego de celebrarse la Misa Exequial del papa Francisco en la Plaza de San Pedro, el ataúd con su cuerpo fue colocado en una camioneta Dodge Ram, para ser trasladado a la Basílica Santa María La Mayor, donde fue sepultado. Dicha camioneta fue usada por el pontífice argentino durante su visita apostólica a México en 2016, y donada por el gobierno y la Conferencia del Episcopado Mexicano a la Santa Sede.

En junio de 2026, León XIV fue trasladado por el Estadio Santiago Bernabéu en un Isuzu D-MAX.

Desde aquel Bianchi de 1926 hasta los vehículos modernos, estos autos han sido testigos de momentos históricos y de encuentros multitudinarios, recorriendo las calles del mundo y siendo un signo de cercanía entre el sucesor de San Pedro y los fieles católicos.




