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Un papa vuelve Notre-Dame luego de 18 años

La Catedral de Notre-Dame, en París, Francia, vuelve a ser el centro de atención; esta vez no por una tragedia como la ocurrida con el incendio en abril de 2019, ahora es por la visita del papa León XIV, quien celebró las Vísperas este viernes 25 de setiembre, junto a obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados, consagradas y seminaristas. Desde hace 18 años un pontífice no se hacía presente en el templo, Benedicto XVI fue el último en hacerlo en 2008.
El Santo Padre llegó al atrio del templo en el papamóvil, saludando y bendiciendo a los más de 5.000 fieles presentes. León XIV fue recibido en la puerta principal con un crucifijo, el cual besó, y con agua bendita para asperjar a los fieles.
Luego de pasar por la Capilla de San Jorge, el pontífice veneró de rodillas la Santa Corona de Espinas que ciñó la cabeza de Jesucristo durante su pasión, la cual también besó. La historia cuenta que en 1238 fue adquirida por el rey de Francia Luis IX.

Durante su homilía, el Romano Pontífice destacó los trabajos de reconstrucción que se hicieron en el templo, indicando que fue gracias a que “aquí late el corazón de un pueblo, que nos encontramos en el centro vital de una civilización, que pasado y futuro se abrazan, que cielo y tierra se encuentran”.

“Han pasado siete años desde que el mundo entero, conteniendo el aliento, vio cómo la catedral era devorada por un terrible incendio. Ya en aquel entonces levantamos la mirada, desconcertados, conscientes de la impotencia humana ante lo imprevisible. Aquel dolor no fue únicamente el de los católicos, ni siquiera el de los creyentes. En aquella hora dramática comprendimos que Notre-Dame es mucho más que un monumento. La participación de todos en su reconstrucción y, hoy, el esplendor del resultado, muestran que en este lugar late el corazón de un pueblo; que nos encontramos en el centro vital de una civilización; que aquí el pasado y el futuro se abrazan y el cielo y la tierra se encuentran… Las instituciones implicadas en la restauración de Notre-Dame han contribuido así, cada una con su aportación específica, a reactivar los caminos culturales, existenciales y espirituales que la catedral ofrece. En este contexto, la Iglesia ha entendido su misión no únicamente en términos de conservación, sino también de creatividad, haciendo vivir la tradición con la audacia de quienes tienen fe y miran hacia la Esperanza”.

En su predicación, el papa León destacó que desea ver “una Iglesia viva, multiforme y cercana”, que pueda “valorar con confianza la presencia misionera de los fieles laicos”; porque “la comunidad cristiana no se constituye como un enclave en el qué replegarse para defenderse de su tiempo”.
El obispo de Roma pidió que en este templo siempre se respete la liturgia, pues en ella todos los que participan se “hacen contemporáneos a Cristo”, y esto debe vivirse con dignidad.

“Tampoco debemos olvidar que la finalidad para la que fue erigido este templo, como todas las demás iglesias, es la oración y la alabanza a Dios. Es el lugar donde la comunidad cristiana celebra la forma más alta de oración y de alabanza, renovando en la Eucaristía el sacrificio redentor de Cristo. La catedral no es una envoltura de piedra destinada a ser admirada: vive del misterio sagrado que en ella se celebra. Privada de la acción litúrgica, perdería su alma. Aquí, en Notre-Dame, esta verdad queda de manifiesto en la disposición del altar en el centro del espacio. De este modo, la comunidad que alaba al Señor se encuentra en el corazón del edificio y los visitantes, incluso durante las celebraciones, caminan a su alrededor y la contemplan. La Iglesia aparece de este modo tal como es: un organismo vivo, una comunidad creyente, que reúne en la alabanza cuanto la cultura y la Tradición le transmiten. Es un cuerpo que, al celebrar, manifiesta a todos la razón de su existencia”.

León XIV finalizó invitando a los franceses a “levantar los ojos al cielo, ya no en dirección a la destrucción causada por las llamas, sino hacia la estatua medieval de la Virgen con el Niño, que ni siquiera el incendio pudo dañar y que hoy vuelve a brillar entre nosotros”.

La Catedral de Notre-Dame fue abierta al culto público en diciembre de 2024. 

Fuente: Vatican News

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