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Cuando la adversidad te abraza: el testimonio de María Cecilia Gutiérrez frente al cáncer de mama

María Cecilia Gutiérrez y el Dr. José Pablo Jiménez Trigueros en el set de la Revista Vida y Esperanza

En un mismo año, María Cecilia Gutiérrez vio su casa consumida por el fuego, recibió un diagnóstico de cáncer de mama y perdió a su esposo, compañero de 51 años de matrimonio. Aun así, llegó a la Revista Vida y Esperanza para hablar, más que de su enfermedad, de su fe. La acompañó su médico, el Dr. José Pablo Jiménez Trigueros, cirujano especialista en cirugía oncológica, en una conversación con Mauricio Sandino.

Un diagnóstico a tiempo

Educadora jubilada, madre de cuatro hijos y abuela de tres nietos, doña Cecilia, de 73 años, se hacía su mamografía todos los años desde los 40. Cuando su casa se quemó, decidió posponer el examen hasta tener todo en orden. Ese retraso fue de apenas tres meses: en enero se hizo la mamografía y en febrero su médico de familia le confirmó el diagnóstico y la refirió al Dr. Jiménez.

«Hace muchos años, cuando nos hablaban de cáncer, decíamos: se va a morir», recordó. Hoy su mirada es otra.

“Hoy para mí la palabra cáncer es sinónimo de lucha, es sinónimo de vida”.

«Esto yo no lo pedí, Dios me lo está dando»

La noticia llegó por videollamada, mientras compartía la mesa con toda su familia. Lo primero que pasó por su mente fue Dios. Cuando su esposo, entre lágrimas, le preguntó qué iban a hacer, ella respondió que aquello no lo había pedido, pero que Dios se lo estaba dando, y que lo recibía como un regalo de fe. «Cuando Dios nos pasa por la prueba —afirmó— es porque nos termina de amar más todavía».

Una familia que la blindó

El Dr. Jiménez recuerda que a la primera cita llegaron cerca de diez familiares. Ese acompañamiento fue constante: sus hijos la llevaron a cada consulta y, junto a la atención médica, la rodearon de apoyo espiritual, nutricional y psicológico. Doña Cecilia continuó con su Eucaristía diaria, conversó con su sacerdote y recibió acompañamiento de un sacerdote psicólogo. «Más que bloquearme, me blindaron en todos los aspectos de mi vida», contó.

También habló con franqueza a otras mujeres sobre uno de sus mayores temores: la pérdida del cabello durante las seis sesiones de quimioterapia. Lo ofreció a Dios, dijo, entendiendo que era solo una etapa: «el pelo crece como crecen las uñas». Las largas jornadas de tratamiento las pasó rezando el Rosario.

La partida de su compañero de vida

Su esposo, Óscar, la acompañó a todas las sesiones de quimioterapia menos a la última. Al día siguiente fue internado por una complicación y falleció pocas semanas antes de la cirugía de doña Cecilia. Juntos sirvieron durante 40 años en el movimiento Jornadas de Vida Cristiana, y ella asegura que esa vida compartida al servicio de la Iglesia es hoy su mayor fortaleza. Lejos de detenerse, decidió seguir adelante con la consigna que le repetía a él: «luchar, luchar y luchar».

«No lo perdí, lo gané en el cielo, y sé que desde allá vela por mí y por mi familia», dijo.

Un resultado que la familia llama milagro

Gracias al diagnóstico temprano y a la buena respuesta a la quimioterapia, explicó el Dr. Jiménez, la cirugía fue pequeña: no fue necesario retirar toda la mama ni todos los ganglios, y la biopsia posterior no mostró cáncer residual ni ganglios afectados. Solo le resta la radioterapia como cierre del tratamiento. El médico destacó que la determinación de su paciente y el apoyo de su familia fueron decisivos, y que antes de la cirugía oraron juntos para encomendarla a Dios.

Mamografía y ultrasonido, todos los años

El especialista aprovechó para insistir en un mensaje que, aunque se repite cada octubre, vale para todo el año: según explicó, el autoexamen no es el método para el diagnóstico temprano, sino la mamografía y el ultrasonido anuales, sin excepción. Hacerlos a tiempo, subrayó, puede significar una cirugía menor y una recuperación mucho más sencilla. «Recordemos que la mujer es el centro de la familia», añadió.

«No tengan miedo»

A las mujeres que hoy enfrentan un diagnóstico, doña Cecilia les repitió las palabras de san Juan Pablo II: «No tengáis miedo». Les pidió aferrarse al amor de Dios y a su familia, y no preguntarle a Dios «¿por qué?», sino «¿para qué?». También dejó una pregunta para hijos y esposos: ¿cuánto hace que no le preguntan a su mamá o a su esposa cómo se siente o si ya se hizo su chequeo anual? «Hay mujeres que viven en compañía de un montón de gente, pero solas», advirtió.

Si tuviera que resumir este año en una frase, dijo, sería la que siente que Dios le repite: «Te pruebo porque te amo». Hoy su misión, asegura, es dar testimonio de que un diagnóstico de cáncer no es el final, sino el comienzo de una vida llena de esperanza.

El Dr. José Pablo Jiménez Trigueros es cirujano especialista en cirugía oncológica y colaborador frecuente de la Revista Vida y Esperanza.

Contacto del Dr. José Pablo Jiménez Trigueros
WhatsApp: 6001-0214
Consulta en Clínica Bíblica San José y Sede Aleste · Instagram: @drjimenez_trigueros

La Revista Vida y Esperanza se transmite de lunes a viernes, de 8:00 a 9:30 a. m., por Radio Fides 93.1 FM y San José TV. Escuchar en vivo · Ver más programas en YouTube

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