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Pbro. Eliércer Figueroa: 10 años de su fallecimiento

Este martes 29 de setiembre no sólo es la Fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael; en la Arquidiócesis de San José se recuerda el aniversario del fallecimiento del sacerdote Eliécer Figueroa Quesada, quien finalizó su vida terrenal en esta fecha, pero en el año 2016.
El recordado sacerdote nació el 8 de junio de 1938, en San Nicolás de Cartago, fue hijo de Rafael Figueroa y Graciela Quesada.
El joven cartaginés comenzó a sentir un llamado a la vocación sacerdotal, por lo que comenzó su formación en el Seminario Mayor, en 1958, donde realizó sus estudios eclesiásticos, terminando de prepararse pastoralmente en Roma, allá terminó sus estudios en Sociología.

El Padre Figueroa recibió la ordenación presbiteral a sus 25 años, el 21 de diciembre de 1963, de manos del entonces arzobispo metropolitano de San José, Monseñor Carlos Humberto Rodríguez; siendo enviado a la Basílica Nuestra Señora de los Ángeles y posteriormente a la Parroquia San Ignacio de Loyola, en Acosta.
El Padre Figueroa tuvo diferentes funciones en las comunidades de San Rafael Arcángel, en Heredia; San Isidro Labrador, en Vázquez de Coronado y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Sabana Sur.
En Coronado es recordado por su paso de 12 años y medio, el Padre Eliécer dejó su huella en el templo parroquial: En la parte trasera mandó a colocar una imagen de San José, otra de la Virgen María y un anagrama de Cristo al centro para representar a la Sagrada Familia.

El sacerdote también se desempeñó como profesor y ecónomo del Seminario Menor y el Seminario Central durante 11 años, también fue profesor en la Escuela Social Juan XXIII. Según el testimonio del obispo emérito de San Isidro de El General, Monseñor Ignacio Trejos, al Padre Eliécer se le tenía mucha confianza para darle este cargo.
Otra de las responsabilidades que desempeñó el Padre Figueroa fue la pastoral sacerdotal, fue vicario episcopal para la Vida del Clero de la Arquidiócesis de San José en la primera década de los 2000. Ejerciendo este cargo, con motivo del Año Sacerdotal, en 2009 dirigió un mensaje a los sacerdotes, invitándolos a orar por la perseverancia, fidelidad y santificación de su ministerio.

Desde el 2003, el clérigo fue miembro del Venerable Cabildo Metropolitano, y fungió como prefecto de la Catedral Metropolitana del 2004 al 2007.

Las exequias de Figueroa se celebraron al día siguiente de su fallecimiento, el viernes 30 de setiembre de 2016, en una Santa Misa presidida por el arzobispo metropolitano de San José, Monseñor José Rafael Quirós.
Sus restos descansan en la cripta de la Catedral Metropolitana Santuario Nacional San José, ubicada debajo de la Capilla del Santísimo Sacramento del Altar, donde también se encuentran sepultados otros sacerdotes y varios obispos.

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