León
XIV pide la ayuda de los cardenales.
David
Mora, periodista
Este
viernes 26 de junio arrancó el Consistorio Extraordinario con 130 cardenales de
todo el mundo, un espacio donde los purpurados comparten con el Papa León XIV
para discutir temas del gobierno de la Iglesia Católica, así como también
debatir sobre sus principales desafíos.
Por
la mañana, el Santo Padre presidió la Santa Misa en la Basílica de San Pedro,
en el Vaticano, en la que llamó a la unidad de la fe, a la promoción de la paz
y a la obediencia a Jesús. León XIV les manifestó a los cardenales que los
frutos del Consistorio dependen de su unión con Jesucristo.
"Mientras
invitamos a todos los pueblos a la fe, en la cual somos verdaderamente libres,
las tensiones internacionales y los conflictos hieren gravemente a la familia
humana. Sin embargo, no faltan en la Iglesia y en el mundo iniciativas y
experiencias que llaman al respeto de la dignidad humana, de la justicia, del
derecho, en pocas palabras, de lo que es humano. Esto es motivo de esperanza,
porque testimonia la belleza de la obra de Dios, que nos ha creado a su imagen
y semejanza, como signo de su gloria en el mundo. Cuando se hiere a este signo,
todos somos heridos. Cuando se corrompe, todos sufrimos las consecuencias.
Cuando se le aniquila, todos nos sentimos desgarrados. Por eso, la guerra nunca
es digna del hombre, y nunca será bendecida por Dios", manifestó el Romano
Pontífice.
Al
finalizar la celebración eucarística, el Consistorio arrancó en el Aula Pablo
VI con un discurso de inauguración en el que destacó la importancia de trabajar
juntos y les pidió a los cardenales ayuda para el gobierno de la Iglesia,
siendo conscientes de la realidad y dejando a un lado intereses particulares.
"En
el Consistorio
del pasado mes de enero expresé un deseo sencillo: que estos
encuentros nos ayudaran a aprender cada vez más a trabajar juntos en el
servicio de la Iglesia y a proseguir una conversación que me ayude en el
servicio de la misión de toda la Iglesia. No eran solamente palabras
introductorias. Sigo pensando que esta es una de las responsabilidades más
importantes confiadas al Colegio Cardenalicio. También nosotros, como toda la
Iglesia, aprendemos caminando. La comunión nunca es un resultado adquirido de
una vez para siempre: sigue siendo una conversión cotidiana, que toma forma en
la oración y a través de actitudes concretas, relaciones de confianza y
disponibilidad para escucharnos recíprocamente.
En
estos meses he tenido ocasión de recordar varias veces que estamos llamados a
ser constructores de la comunión de Cristo, una comunión que toma forma en una
Iglesia sinodal en la que todos cooperan en la misma misión, cada uno según su
propio carisma y su propio ministerio", expresó el obispo de Roma.
León
XIV pidió a los cardenales que le dijeran sus interpretaciones sobre la encíclica
Magnifica Humanitas, firmada el pasado 15 de mayo.
La
sesión se basó en la pregunta "¿En qué mundo estamos llamados a anunciar el
Evangelio", mientras que el trabajo de grupos se hizo basándose en las preguntas: "¿Qué
sufrimientos, tensiones e interrogantes atraviesan hoy con mayor fuerza a los
pueblos y a las comunidades eclesiales confiadas a su cuidado?" y "¿Qué signos
de esperanza, de fidelidad al Evangelio y de posible reconciliación es importante
aportar a la escucha común?".
Por
la tarde, la segunda sesión tuvo el hilo conductor "La cultura del poder y la
civilización del amor" y los trabajos en grupo se centraron en la actualidad de
la Iglesia Católica y el mundo.
Fuentes: Vatican News y ACI Prensa.