La
humildad es la principal característica del Sagrado Corazón de Jesús.
David
Mora, periodista
Este
jueves 11 de junio, ante cerca de 50.000 fieles, el Papa León XIV celebró la
Santa Misa en el Estadio de Gran Canaria, en la ciudad de Las Palmas. La
celebración corresponde a las Vísperas de la Solemnidad del Sagrado Corazón de
Jesús, por lo que el Papa aprovechó para catequizar sobre el amor cristiano.
Durante
su predicación, el Santo Padre invitó a contemplar a Cristo como modelo de
misericordia, humanidad, compasión, gratuidad y humildad, también llamó a rezar
por quienes han fallecido en el mar y por el fin de los conflictos bélicos.
También destacó que España está consagrada al Sagrado Corazón de Jesucristo.
El
obispo de Roma centró su homilía en la defensa de una caridad que no se dedique
solo a atender necesidades del momento, sino que trabaje para que las personas
recuperen su dignidad. Para esto, el Papa citó a sus predecesores, Benedicto
XVI y Francisco.
"Esta
es la caridad de Dios, en la que hunde sus raíces nuestra vocación al amor, que
no está fundada en el cálculo, ni en el mero sentimiento, ni es reducible a
simple filantropía, sino que invade todo nuestro ser: fuego para el alma, luz
para la mente, impulso irresistible para la libertad, paz y al mismo tiempo
tormento para el corazón, que late en sintonía con otros corazones,
involucrando a toda la persona. Porque amar es connatural al hombre, más aún,
es condición de plenitud de su misma existencia...Es en este rostro de Dios
siempre "enamorado", que anhela total y constantemente nuestro bien y nuestra
felicidad plena, que nosotros reconocemos el camino de la vida, aprendiendo un
nuevo modo de existir y de relacionarnos, un criterio diferente para evaluar
las decisiones, un estilo renovado y estimulante de hacer comunión", manifestó
el Papa.
En
la parte final de su predicación, León XIV presentó la humildad como la característica
principal del Corazón de Cristo, por lo cual sus latidos no los detectan los "doctos" y los "sapientes"; también defendió la necesidad de reconocer la fragilidad
humana para no caer en la autosuficiencia y el individualismo.
"Hoy
adoramos el Sagrado Corazón de Jesús, un corazón que a menudo representamos
coronado de espinas y encendido con una llama, según las visiones que tuvo
santa Margarita María Alacoque. Recordemos que nosotros somos la presencia viva
del Señor en el mundo. Por eso, mirémonos unos a otros, no sólo en esta
jornada, sino siempre, con respeto y confianza, y renovemos, en esta
conciencia, el compromiso de realizar en nosotros, en la caridad, lo que falta
a los sufrimientos de Cristo, por el bien de la Iglesia. Encendidos por la
caridad de su Corazón, seamos portadores de su misericordia y de su paz, para
que en el mundo cesen las guerras y crezca a nuestro alrededor una nueva
humanidad, reconciliada en el amor", manifestó el Pontífice.
La
homilía concluyó con la invitación a los cristianos a convertirse en la
presencia viva de Cristo en medio del mundo ya renovar su compromiso con la
misericordia y la fraternidad.
Fuente: Vatican News.