Finaliza la Semana de Reflexión Teológica
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Detalles
litúrgicos en la Unción de los Enfermos.
David
Mora, periodista
Este
jueves 21 de mayo concluyó la Semana de Reflexión Teológica en el Seminario
Nacional Nuestra Señora de los Ángeles, en Paso Ancho. En estas últimas
charlas, los sacerdotes de la Arquidiócesis de San José analizaron los retos
que tiene la Pastoral de la Salud.
La
primera exposición estuvo a cargo del capellán del Hospital de Heredia y cura
párroco de la comunidad de Nuestra Señora de Fátima, en Heredia, el Padre
Francisco Esquivel; esta se tituló: "Cerca del que sufre: Acompañamiento
pastoral de los enfermos, ancianos y personas vulnerables".
El
sacerdote comenzó alertando que la Pastoral de la Salud no sólo atiende a los
enfermos físicamente; también hay situaciones de abandono y violencia infantil,
la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce como una epidemia en
Costa Rica, a las cuales la Iglesia Católica atiende pastoralmente.
Por
otro lado, destacó que lo más importante en los agentes de pastoral de la salud
es la cercanía con el enfermo y su familia; estos son el obispo, los
presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas, el laico con vida parroquial,
el profesional de la salud y el cuidador. Esquivel manifestó que cuando no se
saca el tiempo para atender a una persona enferma, muchas veces la familia
puede resentirlo.
Otro
de los puntos que el presbítero destacó es cómo debe existir una red de apoyo
para el enfermo, quienes deben hacer presente lo dicho por Jesucristo en la
Parábola del Buen Samaritano; quien asistió al moribundo no sólo dando su
dinero, sino donándole su tiempo. También recordó que Jesús es el modelo de
humanización que cada agente de pastoral de la salud debe tener presente.
Además,
les recordó a los sacerdotes que, actualmente, en el sistema de la Caja
Costarricense de Seguro Social (CCSS) los capellanes pertenecen a la gerencia
administrativa; ya no forman parte del cuerpo de enfermería. Lo cual en
ocasiones puede generar dificultades en algunos centros de salud cuando alguno
ajeno desea ingresar para ungir a un enfermo. El presbítero aconsejó a sus
hermanos en el ministerio a tener el carnet que los acredita como sacerdotes
para facilitar su ingreso en hospitales.
Luego
de un receso, el vicario parroquial de la comunidad Nuestra Señora del Sagrado
Corazón, en Llorente de Tibás, el Padre Oscar Carmona, expuso el tema "El
Ritual de la Unción de los Enfermos: signos, estructura y teología"; el cual
fue preparado por el secretario de la Comisión Nacional de Liturgia, el Padre
Juan Carlos Calderón, pero este no se pudo presentar por una situación de
salud.
El
sacerdote se enfocó en que lo ideal es que el rito sea celebrado dentro de la
Santa Misa; existe una con lecturas y formularios propios para este sacramento,
aunque si por la importancia de una celebración litúrgica no se puede, debe
realizarse la Misa que corresponde a ese día, pudiendo cambiarse una de las
lecturas por otra que el Leccionario proponga para la Unción.
Algunos
aspectos importantes es que el óleo debe ser aceite vegetal y este siempre es
bendecido por el obispo cada Jueves Santo en la Misa Crismal, solo los
sacerdotes son los ministros del sacramento y en su vida diaria están
autorizados a llevar consigo el Óleo de los Enfermos para atender a una persona
en caso de una emergencia. Otros puntos que se destacaron es que la Unción, en
el caso de que no se haga en una Misa, no se trata de un momento íntimo entre
el sacerdote y el enfermo; sino que se debe motivar la participación activa de
una comunidad, y lo principal es la oración, a la cual se le une el gesto de
ungir. Inclusive, se debe dar un acompañamiento frecuente al enfermo después de
la unción.
En
este caso, se realiza una celebración donde se realiza una aspersión con agua
bendita, un acto penitencial si el enfermo no se confesó antes de comenzar (podría
hacerse en ese momento), se hace una Liturgia de la Palabra, se realizan las
letanías, la imposición de manos; si se tiene el óleo bendecido en la Misa Crismal,
se hace una oración de acción de gracias, si no está bendecido, el presbítero
lo puede bendecir y luego lo recoge con algodones que se deben quemar
inmediatamente, en ambos casos se procede a ungir al enfermo, y se procede a
comulgar.
En
el caso de las personas que no están confirmadas, se administra este sacramento
antes de la Unción de los Enfermos y en esta se omite la imposición manos para
evitar confusiones en sacramentos que son diferentes. Si el enfermo es un niño
con uso de razón, consciente del sacramento que va a recibir, y no está confirmado,
se procede a confirmarlo primero.
La
sesión finalizó recordando que el Sacramento de la Unción de los Enfermos se
puede dar a los fieles enfermos con uso de razón, aquellos que van a ser
operados en algo que compromete su vida, los adultos mayores, los enfermos que
por razón de su fe hubieran deseado la Unción y perdieron la consciencia y a aquellas
personas de las que no se sabe si fallecieron, en este último caso el ritual tiene
una oración especial.