Sacerdotes abordan cómo tratar a los enfermos y sus familias
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Durante
tres días se desarrollará el tema de la Unción de los Enfermos.
David
Mora, periodista
A
partir de este martes 19 de mayo, los sacerdotes de la Arquidiócesis de San
José se encuentran abordando temas sobre cómo atender a las personas que
padecen una enfermedad y acompañar a sus familiares durante este proceso. Esto
como parte del primer día de la Semana de Reflexión Teológica, que se
desarrolla en el Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles, en Paso
Ancho.
Este
año se quiso enfocar la reflexión en el Sacramento de la Unción de los Enfermos,
con su fundamento bíblico y resaltando la acción sanadora de Cristo. Se resaltó
la necesidad de quitar la idea generalizada de que cuando un sacerdote llega a
ungir a una persona es porque ya está muy cercana la muerte.
La
primera exposición estuvo a cargo de la especialista en Geriatría y
Gerontología, la Dra. Lilia Hernández; su ponencia se tituló: "Cristo médico y
el sentido redentor del sufrimiento".
La
especialista explicó que existe una diferencia entre el dolor y el sufrimiento;
el dolor es una experiencia física, mientras que el sufrimiento es una
percepción física, psicológica y espiritual, que solamente la persona que lo
vive puede entender, el resto podrá imaginárselo o acercarse a esa percepción.
También se diferenció el dolor agudo; que no pasa de tres meses, y el dolor
crónico; que supera los tres y seis meses y se convierte en una enfermedad.
Hernández
destacó que, desde la fe, el sufrimiento cobra sentido en el Vía Crucis de
Jesucristo; ya que él en su pasión tuvo un sufrimiento físico, emocional,
psicológico y espiritual. También recordó que, así como Cristo cargó con la
cruz, el enfermo carga con su padecimiento, también tiene recaídas y así como tuvo
un consuelo cuando se encontró con la Virgen María en el camino, el enfermo lo tiene
cuando se ve acompañado por sus familiares.
La
exposición de la gerontóloga culminó explicando la importancia de tener caridad
con el enfermo; empezando por el que sus familiares no le oculten su padecimiento,
y que los médicos y los sacerdotes muestren esperanza en medio de la realidad
que se vive, ya que son quienes corren el peligro perder la perspectiva humana
ante realidades estresantes que enfrentan diariamente.
Luego
de un receso, tuvo lugar la exposición del docente de Teología Moral y miembro
del Opus Dei, el Padre Ricardo Acosta; quien hizo su exposición: "La enfermedad
y la debilidad como experiencia límite y apertura a la esperanza".
El
sacerdote comenzó explicando que el sufrimiento hace que las personas se
pregunten sobre el sentido de la vida; por lo que ante la enfermedad hay que
tener como pilares la promoción de la vida humana y no hacerle daño a ninguna
persona.
Se
advirtió sobre el peligro y la falta de caridad que existe con los pactos de
silencio (ocultarle al enfermo su padecimiento), ya que es necesario que la
persona sea consciente de su estado para que se prepare para cuando llegue la
muerte; ya sea espiritualmente, como socialmente al reconciliarse con aquellas
personas con quienes tenga algún conflicto o dejar un estamento.
También
los sacerdotes sufren cuando hay pactos de silencio, ya que se sigue
relacionando la Unción de los Enfermos con una muerte cercana. El Padre Acosta manifestó
que hay momentos donde ya una curación no es posible, pero sí se puede
acompañar a la persona en su enfermedad, más allá de los cuidados paliativos.
"Alrededor
de la cruz están también los funcionarios del Estado romano, están los
curiosos, están los distraídos, están los indiferentes y los resentidos; están
bajo la cruz, pero están con el Crucificado. En las Unidades de Cuidados
Intensivos, en las casas de cuidado para los enfermos crónicos, se puede estar
presente como funcionario o como personas que están con el enfermo", comentó el
presbítero.
Acosta
manifestó que cuando no hay fe en Dios durante la enfermedad, sobre todo cuando
esta es crónica o degenerativa, habrá mucho más miedo a enfrentar el
sufrimiento y existe mayor peligro ante la tentación de pedir la eutanasia.
Finalizó recordando que el enfermo necesita sentirse comprendido, derrotando la
soledad y el abandono, recordando que la última palabra es la vida eterna.
La
Semana Reflexión Teológica continuará este miércoles 20 y jueves 21 de mayo.