Piden no utilizar reclinatorios para evitar confusiones
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¿Cuáles
son las posiciones correctas para comulgar?
David
Mora, periodista
El
pasado miércoles 13 de mayo, el delegado episcopal de Liturgia, el Padre Francisco
Morales, emitió un comunicado en el que indica que el arzobispo metropolitano
de San José, Monseñor José Rafael Quirós, pide que no se utilicen los
reclinatorios a la hora de distribuir la Sagrada Comunión, para evitar
confusiones en los fieles sobre las diferentes formas de comulgar.
En el documento se indica que los fieles tienen cuatro formas correctas de recibir el Cuerpo de Cristo: de pie y en la boca, de pie y en la mano, de rodillas y en la boca, y de rodillas y en la mano. Así también se indica que ningún sacerdote o ministro extraordinario tiene el derecho a negar la Sagrada Comunión a un fiel por querer recibirla en algunas de estas posturas, ni tampoco se debe imponer alguna de estas como más correcta o digna que otra.
"Colocar un reclinatorio delante del ministro, puede inducir a los fieles a pensar, que ésta es la única forma establecida por la Iglesia para recibir la Comunión. Así pues, no podemos olvidar que recibir la Comunión de pie, es la otra forma válida y aprobada de recibir la Comunión en la Iglesia. Así también, pensemos que muchos de los fieles que se acercan a recibir la Comunión de pie, lo hacen por motivos de enfermedad o por su edad avanzada y un reclinatorio delante del ministro supondría una dificultad al acercarse", indica el sacerdote en el documento.
Por
otro lado, también se recordó que, a la hora de comulgar, los fieles deben consumir
la Sagrada Hostia enfrente del ministro que se las administró; no deben hacerlo
mientras se dan la vuelta ni cuando van de camino a sus lugares en la asamblea.
También se recordó que el Papa Benedicto XVI, en la Instrucción Redemtionis
Sacramentum, indica que "si existe peligro de profanación, no se distribuya a
los fieles la Comunión en la mano".
La
disposición finaliza recordando que los fieles deben vivir en un estado de
gracia para recibir el Cuerpo de Cristo; si están en pecado mortal, deben
confesarse para poder acceder al Sacramento, y enfatiza que, aunque no haya
reclinatorios, queda a elección del fiel en qué posición desea comulgar.