Laura Fernández participó de Santa Misa en la Basílica de los Ángeles
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Obispo
le pide a Fernández hacer una política que no se aleje del sufrimiento de la
gente.
David
Mora, periodista
En
el segundo día de su mandato, la presidenta de la República, Laura Fernández,
participó de la Santa Misa en el Santuario Nacional Basílica de Nuestra Señora
de los Ángeles, en Cartago; en la cual oró y encomendó su gobierno a la
intercesión de la Patrona de Costa Rica.
La
Santa Misa fue presidida por el obispo de la Diócesis de Limón y presidente de
la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR), Monseñor Javier Román;
acompañado en la concelebración por el nuncio apostólico en Honduras y delegado
del Santo Padre, Monseñor Simón Bolívar; el nuncio apostólico en Costa Rica,
Monseñor Mark Gerard Miles, y el obispo de la Diócesis de Cartago, Monseñor
Mario Quirós.
Durante
su homilía, Monseñor Román le pidió a la mandataria dejarse guiar por el
Espíritu Santo durante su gobierno; el mismo que Jesucristo prometió enviar en
el Evangelio proclamado.
"Que
el Señor la acompañe y le conceda fortaleza en esta responsabilidad. Porque
detrás de toda investidura sigue habiendo una persona; un corazón que necesita
serenidad y paz para no endurecerse en medio de tantas presiones. Y
precisamente por eso el Señor promete el Espíritu Santo: para iluminar,
acompañar y sostener en todo momento", manifestó el presidente de la CECOR.
El
obispo limonense destacó la figura de Santo Tomás Moro como el patrono de las
personas que tienen responsabilidades públicas, "un hombre de gobierno,
brillante e influyente, pero ante todo un hombre de conciencia y de fe", que "nunca
ocultó sus convicciones cristianas, aun cuando hacerlo le costó incomprensiones
y enormes presiones", además de ser un hombre que "comprendió que la política y
la moral no pueden caminar separadas y que ninguna autoridad tiene verdadero
sentido si pierde de vista la verdad y el valor de cada persona".
Monseñor
le manifestó a Fernández que debe tener autoridad y compasión para escuchar a
los diferentes sectores del país con sus necesidades, por lo que le pidió hacer
una política que no se aleje del sufrimiento de las personas.
"Una
política capaz de mirar a las familias que luchan cada día; a quienes buscan
oportunidades; a los adultos mayores que merecen respeto; a nuestros
agricultores, que sostienen la tierra y llevan alimento a tantos hogares; al
sector pesquero, del que viven tantas familias de nuestras costas; al turismo,
que muestra al mundo la belleza de nuestra patria; a los pequeños emprendedores
y productores que trabajan con esfuerzo para salir adelante, y también a
quienes generan empleo y desarrollo desde mayores responsabilidades
empresariales. Y cómo no pensar también en tantas familias trabajadoras de la
zona Caribe que hoy viven con preocupación e incertidumbre ante el cierre de
plantaciones bananeras y la pérdida de sus empleos. Detrás de cada despido hay
hogares, niños, adultos mayores y personas que miran el futuro con angustia",
comentó el religioso.
Luego
de la Liturgia Eucarística, la mandataria se acercó al camarín en el que se
encuentra la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, donde oró por
unos instantes, le entregó una ofrenda floral y le ofreció la banda
presidencial que usó en el traspaso de poderes, cuando recibió el mandato del
Periodo Constitucional 2026-2030.
Al
finalizar la Santa Misa se cantó el Himno Nacional de Costa Rica.