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Papa

El Papa reza por la paz

León XIV pide resolver conflictos con dignidad y perdón

·         La guerra divide y la esperanza une.

 

David Mora, periodista

Tal como lo convocó durante la bendición "Urbi et Orbi", el pasado sábado 11 de abril, el Papa León XIV rezó el Santo Rosario, en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, pidiendo por la paz en el mundo. Al finalizar la plegaria, emitió un discurso donde llamó a los gobernantes de las naciones a resolver los conflictos bélicos con dignidad y perdón.

Minutos antes de iniciar la oración, el Santo Padre fue a la Plaza de San Pedro y dirigió a los fieles que estaban afuera del templo, donde su mensaje no distó de lo que dijo durante la celebración, ya que agradeció su presencia y recordó que es posible construir la paz.

Como es habitual durante la Octava de Pascua, se rezaron los Misterios Gloriosos, y se contó; como signo de paz, con una delegación de cada uno de los cinco continentes, quienes en cada misterio iban a encender una candela a los pies de una imagen de la Virgen María, en su advocación de la Reina de la Paz.

Durante su discurso, el obispo de Roma manifestó que "la guerra divide" y "la esperanza une", porque "basta un poco de fe, una pizca de fe, para afrontar juntos, como humanidad y con humanidad, esta hora dramática de la historia".

León XIV citó a San Juan Pablo II, cuando en enero de 2003 decía que él pertenecía a la generación sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, por lo que hacía un llamado, que ahora Prevost hace suyo: "¡Nunca más la guerra!".

Además, el Santo Padre denunció el uso del nombre de Dios en discursos a favor de la guerra, también pidió dejar la idolatría al dinero, al poder y a la "locura de la guerra".

"Sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte. Sin embargo, existe una responsabilidad no menos importante para todos nosotros, hombres y mujeres de tantos países diferentes: una inmensa multitud que repudia la guerra, con hechos, no sólo con palabras. La oración nos compromete a convertir lo que queda de violencia en nuestros corazones y en nuestras mentes: convirtámonos a un Reino de paz que se construye día a día, en los hogares, en las escuelas, en los barrios, en las comunidades civiles y religiosas, quitándole terreno a la polémica y a la resignación con la amistad y la cultura del encuentro. Volvamos a creer en el amor, en la moderación, en la buena política. Formémonos y comprometámonos en primera persona, cada uno respondiendo a su propia vocación. ¡Cada uno tiene su lugar en el mosaico de la paz!", manifestó el Sucesor de San Pedro.

Por otro lado, León XIV contó que recibe cartas de niños que viven en zonas de conflicto y cómo en ellas percibe la "verdad de la inocencia" y la "inhumanidad de actos de los que algunos se jactan con orgullo". "¡Escuchemos la voz de los niños!", indicó el Papa.

Al finalizar sus palabras, el Sumo Pontífice llamó a seguir rezando el Rosario pidiendo por la paz, también llamó a no caer en la "aceleración de un mundo que no sabe que persigue, para volver a servir al ritmo de la vida, a la armonía de la creación, y curar sus heridas", además de indicar que la Iglesia "es un gran pueblo al servicio de la reconciliación y de la paz, que avanza sin vacilar, aun cuando el rechazo de la lógica bélica puede costarle incomprensión y desprecio".

El Papa rezó el Regina Coeli y luego se retiró por el centro de la Basílica bendiciendo a los fieles congregados.

 

Fuentes: Vatican News y ACI Prensa.