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Papa

El Papa celebra la Noche Santa

León XIV preside la primera Vigilia Pascual de su pontificado

·         El Santo Padre bautizó a 10 adultos.

 

David Mora, periodista

Este 4 de abril, Sábado Santo, el Papa León XIV presidió la primera Vigilia Pascual de su pontificado, en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Esta es la celebración nocturna que conmemora la Resurrección de Jesucristo, por lo que es denominada la "madre de todas las vigilias".

El Santo Padre bendijo el fuego, trazó el Cirio Pascual, lo encendió e ingresó por la Basílica a oscuras, mientras el fuego se repartió entre todos los fieles. Llegados al presbiterio, se prendieron las luces del templo y se proclamó el Pregón Pascual.

La Liturgia de la Palabra de este día es la más extensa del Año Litúrgico, ya que contiene siete textos del Antiguo Testamento y dos del Nuevo Testamento. Una vez proclamado el evangelio que narra la Resurrección de Cristo, el obispo de Roma dio su homilía, en la que afirmó que "Dios no quiere nuestra muerte", sino que "somos miembros vivos de una descendencia de salvados".

"El santo misterio de esta noche, pues, hunde sus raíces también allí donde se consumó el primer fracaso de la humanidad, y se extiende a lo largo de los siglos como camino de reconciliación y de gracia", indicó el Papa refiriéndose a la caída de Adán y Eva, ocurrida después de la creación del mundo, que se narró en la primera lectura.

León XIV se refirió a la realidad del pecado como "una barrera muy pesada que nos encierra y nos separa de Dios, tratando de hacer morir en nosotros sus palabras de esperanza"; por eso, "Dios, ante la dureza del pecado que divide y mata, responde con el poder del amor que une y devuelve la vida". También insistió en que "el hombre puede matar el cuerpo, pero la vida del amor es vida eterna, que va más allá de la muerte y que ningún sepulcro puede aprisionar".

"Tampoco faltan en nuestros días sepulcros que abrir, y a menudo las piedras que los cierran son tan pesadas y están tan bien vigiladas que parecen inamovibles. Algunas oprimen el corazón del hombre, como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor; otras, consecuencia de las primeras, rompen los lazos entre nosotros, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones. ¡No dejemos que nos paralicen! Muchos hombres y mujeres, a lo largo de los siglos, con la ayuda de Dios, las han removido, quizá con mucho esfuerzo, a veces a costa de la vida, pero con frutos de bien de los que aún hoy nos beneficiamos. No son personajes inalcanzables, sino personas como nosotros que, fortalecidas por la gracia del Resucitado, en la caridad y en la verdad, tuvieron el valor de hablar, como dice el apóstol Pedro, con "palabras de Dios" y de actuar "como quien recibe de Dios ese poder, para que Dios sea glorificado en todas las cosas"", expresó el Sucesor de San Pedro.

Finalizada la homilía, tuvo lugar la Liturgia Bautismal, donde el Papa bautizó y administró el Sacramento de la Confirmación a 10 catecúmenos; cinco provenientes de la Diócesis de Roma, y los otros de Corea, Gran Bretaña y Portugal. Un dato curioso es que entre los tres había uno llamado Agustín (nombre del santo fundador de los agustinos, orden a la que pertenece el Papa), otro llamado León (nombre del Santo Padre) y uno llamado Francisco (El nombre de su predecesor).

Posteriormente, todos los presentes renovaron sus promesas bautismales y luego se continuó con la Liturgia Eucarística, la cual no se realizaba desde la noche del Jueves Santo.

 

Fuente: Vatican News.