Liturgia de la Pasión del Señor
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Obispos,
sacerdotes y fieles adoran la cruz.
David
Mora, periodista
Con
un silencio profundo inició la tarde este 3 de abril, Viernes Santo, la
Liturgia de la Pasión del Señor en la Catedral Metropolitana Santuario Nacional
San José.
La
celebración fue presidida por el arzobispo metropolitano de San José, Monseñor
José Rafael Quirós; acompañado por el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de
San José, Monseñor Daniel Blanco, y sacerdotes miembros del Venerable Cabildo
Metropolitano.
La
liturgia comenzó con el gesto de ambos obispos postrándose rostro en tierra
ante el altar desnudo, luego se procedió a la Liturgia de la Palabra en la que
se proclamó la Pasión de Cristo en la versión de San Juan Evangelista.
La
homilía estuvo a cargo de Monseñor Blanco, quien explicó que la cruz es el
trono de gloria de Jesucristo.
"¿En
qué consiste el poder de Jesús como rey? No es el poder de los ricos ni los grandes
de este mundo, es el poder divino de dar la vida eterna, de librar del mal, de
vencer el dominio de la muerte, es el poder del amor que sabe sacar bien del
mal, ablandar un corazón endurecido, llevar la paz al conflicto más violento,
encender la esperanza en la oscuridad más densa. Este reino de la gracia nunca
se impone y siempre respeta nuestra libertad", manifestó el obispo auxiliar.
Finalizada
la homilía, se procedió a la Oración Universal de los Fieles; una plegaria en
la que se oró por todo el mundo, entre estas intenciones había algunas
particulares: Por la Santa Iglesia, el Papa León XIV, el Pueblo de Dios y sus
ministros, los catecúmenos, por la unidad de los cristianos, los judíos, los
que no creen en Cristo, los que no creen en Dios, los gobernantes y los que se
encuentran en alguna tribulación
Posteriormente,
se procedió a la Adoración de la Santa Cruz, un rito en el que ingresa una cruz
por la nave central en silencio, esta viene tapada por un lienzo, el cual se
retira mostrando cada brazo de la cruz, invitando a los fieles a adorarlo,
recordando el misterio de la salvación.
En
este día, finalizado el rito, se procede a realizar una colecta, esta es para
beneficiar el mantenimiento de los lugares santos.
Aunque
no hay Liturgia Eucarística, en esta celebración sí se comulga; por lo que se
tomó la Sagrada Comunión de la reserva, consagrada la noche de este jueves 2 de
abril en la Misa Vespertina de la Cena del Señor.
Finalizada
la distribución de la Sagrada Comunión, la liturgia culminó con una oración de
bendición sobre el pueblo y los ministros ordenados se retiraron en silencio.
Minutos
después comenzó la Procesión del Santo Entierro, que aunque tuvo la dificultad
de la lluvia, se desarrolló con normalidad.