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Papa

León XIV adora la Santa Cruz

El Papa preside la Liturgia de la Pasión del Señor

·         Llamado al cese del odio y la violencia.

 

David Mora, periodista

La tarde de este 3 de abril, Viernes Santo, el Papa León XIV adoró la Santa Cruz por primera vez como Sumo Pontífice al presidir la Liturgia de la Pasión del Señor en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

Al ser las 5 de la tarde (hora de Roma), el Santo Padre ingresó en silencio a la Basílica y se postró delante del altar despojado de los manteles.

Luego de ser proclamada la Pasión de Jesucristo según el evangelista San Juan, se contó con la homilía del predicador de la Casa Pontificia, el Padre Roberto Pasolini. Es costumbre que el Papa no predique el Viernes Santo debido a que Cristo "como cordero llevado al matadero, no abrió su boca", entonces él, como Vicario de Cristo, también guarda silencio.

Durante la predicación, el Padre Pasolini hizo un contraste entre el bien y el mal, destacando que "En las guerras, en las divisiones, en las heridas que marcan las relaciones, el mal sigue circulando porque siempre encuentra a alguien dispuesto a devolverlo y a multiplicarlo"; en cambio, "de Cristo elevado en la Cruz, la humanidad aprende una lógica totalmente nueva: Jesús ha roto esta cadena, acogiendo lo que le sucedía y reconociendo en ello la partitura de amor y servicio confiada a su vida".

Unido al llamado reciente del obispo de Roma, el religioso llamó a los fieles a orar por el cese del odio y la violencia en el mundo, que se está viendo reflejada en conflictos bélicos.

"En una época como la nuestra, tan lacerada por el odio y la violencia, donde incluso el nombre de Dios se invoca para justificar guerras y decisiones de muerte, nosotros, los cristianos, estamos llamados a acercarnos sin miedo, más bien "con plena confianza", a la Cruz del Señor, reconociendo en ella el trono sobre el que se aprende a reinar poniendo la propia vida al servicio de los demás", indicó el sacerdote.

Terminada la homilía y la Oración Universal de los Fieles, el Papa dejó sus zapatos y la casulla para adorar la Santa Cruz, también lo hicieron los cardenales, obispos, sacerdotes y fieles presentes en la Basílica vaticana.

Terminado el rito, se procedió a comulgar con las hostias consagradas la noche del pasado Jueves Santo, en la Misa Vespertina de la Cena del Señor.