El Papa preside la Misa Vespertina de la Cena del Señor
· "Sacerdotes
del Nuevo Testamento".
David
Mora, periodista
La
noche de este 2 de abril, Jueves Santo, el Papa León XIV ha presidido por primera
vez como obispo de Roma la Misa Vespertina de la Cena del Señor, en la que ha
lavado los pies de 12 sacerdotes. Así ha iniciado el Sagrado Triduo Pascual.
El
Santo Padre decidió volver a la costumbre de sus predecesores, ya que volvió a
celebrar esta Misa en la Basílica de San Juan de Letrán. Lo cual no ocurría
desde el 2012, en la última Semana Santa del pontificado de Benedicto XVI. El
Papa Francisco tuvo la costumbre de presidir esta celebración en centros de
reclusión y lavarle los pies a presos.
Los
presbíteros que formaron parte de este gesto son Andrea Alessi, Gabriele Di
Menno, Francesco Melone, Clody Merfalen, Federico Pelosio, Marco Petrolo,
Pietro Hieu Nguyen, Matteo Renzi, Giuseppe Terranova, Simone Troilo, Enrico Maria
Trusiani y Renzo Chiesa.
Durante
su homilía, el Pontífice se refirió al lavatorio de los pies que hizo
Jesucristo con sus apóstoles, recordando que es un ejemplo del servicio que
debe tener cada cristiano en su vida. Un gesto con el cual el creyente se une a
la voluntad de Cristo.
"Junto
con la muda sorpresa de sus discípulos, incluso el orgullo humano nos hace
abrir los ojos a lo que está sucediendo. Al igual que Pedro, que al principio
se resiste a la iniciativa de Jesús, también nosotros debemos aprender
continuamente que la grandeza de Dios es diversa de nuestra idea de grandeza;
porque sistemáticamente deseamos un Dios de éxito y no de pasión", advirtió
León XIV, agregando que "con su gesto, Jesús no sólo purifica de las idolatrías
y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que
purifica también nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando
domina, que quiere vencer matando a quien es igual a él, que se considera
grande cuando es temido".
El
Santo Padre destacó que en este día Jesucristo instituyó la Eucaristía, citó el
Concilio Vaticano II, recordando que "en el pan y el vino consagrados se
encuentra, en efecto, el sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de
caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de
gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera"; mientras que también citó
al Concilio de Trento, afirmando que los obispos y los presbíteros son "los
sacerdotes del Nuevo Testamento".
Finalizada
la Liturgia Eucarística, el Papa llevó el Santísimo Sacramento a una capilla aparte
para reservarlo, allí quedó para la adoración de los fieles. León XIV estuvo
orando en silencio durante varios minutos.
Fuente: ACI Prensa.