El Papa consagró el Santo Crista y bendijo el Óleo de los Enfermos y el de los Catecúmenos
·
Tres
consejos para ser misioneros.
David
Mora, periodista
Este
2 de abril, Jueves Santo, el Papa León XIV presidió por primera vez en su pontificado
la Santa Misa Crismal en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. En esta
celebración consagró el Santo Crisma y bendijo el Óleo de los Enfermos y el Óleo
de los Catecúmenos.
Con
una Basílica repleta de fieles, y con más de 1.000 sacerdotes, León XIV recibió
por primera vez la renovación de promesas que los presbíteros hacen cuando son
ordenados.
En
su homilía, el Papa quiso destacar cuál es el llamado que todo cristiano:
Mantener la unidad y la comunión.
"En
este primer año en el que presido la Misa Crismal como obispo de Roma, deseo
reflexionar con ustedes sobre la misión a la que Dios nos consagra como su
pueblo. Es la misión cristiana, la misma de Jesús, no otra. En ella participa
cada uno según su propia vocación y en una obediencia muy personal a la voz del
Espíritu, ¡pero nunca sin los demás, nunca descuidando o rompiendo la comunión!
Obispos y presbíteros, al renovar nuestras promesas, estamos al servicio de un
pueblo misionero. Somos, junto con todos los bautizados, el Cuerpo de Cristo,
ungidos por su Espíritu de libertad y de consuelo, Espíritu de profecía y de
unidad", expresó el Sucesor de San Pedro.
Dirigiéndose
a los sacerdotes, el Santo Padre dio tres consejos para poder ser misioneros en
su vida presbiteral.
El
primero es salir con de la ?zona de confort?. El Papa puso como ejemplo a Jesús
volviendo a Nazaret, que podría ser un lugar de seguridad al haberse criado
ahí, sin embargo, es el lugar que debe abandonar para comenzar su ministerio
público.
El
segundo secreto es el encuentro. León XIV explicó que en diversas ocasiones "la
misión ha sido no pocas veces trastocada por lógicas de dominio, totalmente
ajenas al camino de Jesucristo".
"Los
grandes misioneros son testigos de acercamientos cuidadosos, cuyo método
consiste en compartir la vida, el servicio desinteresado, la renuncia a cualquier
estrategia calculadora, el diálogo y el respeto? Es necesario llegar con sencillez al
lugar al que se nos envía, honrando el misterio que cada persona y cada
comunidad lleva consigo: una sacralidad que nos trasciende por todas partes y
que se vulnera cuando nos comportamos como dueños de los lugares y de la vida
ajena", manifestó el Papa, añadiendo que todos los cristianos son huéspedes; es
decir, no son dueños ni conquistadores de los lugares donde han evangelizado,
sino que son servidores.
El
tercer punto que el Papa destacó es la posibilidad de la incomprensión y el rechazo. "Lo que nos disponemos a celebrar a partir de esta tarde nos compromete a no
huir, sino a "pasar en medio" de la prueba, como Jesús, quien, arrastrado por
la gente hasta el borde del precipicio, pasando en medio de ellos, continuó su
camino", comentó León XIV.
Hablando
sobre la esperanza cristiana, el Papa finalizó su homilía recordando a San Óscar
Romero, quien siempre confió en Dios, aún cuando su vida se veía amenazada.
"Un
mes antes de su muerte, en el cuaderno de los Ejercicios espirituales, el santo
obispo Óscar Romero escribía: "El Sr. Nuncio de Costa Rica me avisó de peligros
inminentes para esta semana. Las circunstancias desconocidas se vivirán con la
gracia de Dios. Él asistió a los mártires y si es necesario lo sentiré muy
cerca al entregarle mi último suspiro. Pero que más valioso que el momento de
morir es entregarle toda la vida y vivir para él...Me basta para estar feliz y
confiado saber con seguridad que en él está mi vida y mi muerte que, a pesar de
mis pecados, en él he puesto mi confianza y no quedaré confundido y otros
proseguirán con más sabiduría y santidad los trabajos de la Iglesia y de la
Patria"".
La
Santa Misa Crismal es la última celebración eucarística del tiempo de Cuaresma,
porque en ella se preparan los elementos necesarios para la Pascual que está a
punto de llevarse a cabo.
Fuentes: Vatican News y ACI Prensa.