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Iglesia

La capital rinde homenaje a su patrono

Último día de la novena a San José

·         San José y las misiones

 

David Mora, periodista

En el último día de la novena a San José, la Vicaría Foránea de San José peregrinó a la Catedral Metropolitana para celebrar la Santa Eucaristía.

Este sector central de la Arquidiócesis de San José está conformado por la Catedral Metropolitana y las parroquias Nuestra Señora de la Asunción (Iglesia La Soledad), Nuestra Señora del Carmen, Nuestra Señora de La Merced, Nuestra Señora de los Dolores, Dulce Nombre de Jesús; en Barrio La Pitahaya, Nuestra Señora del Perpetuos Socorro; en Sabana Sur, San Caetano, Nuestra Señora de Luján, Santuario Nacional Templo Votivo Sagrado Corazón de Jesús, Santa Teresita del Niño Jesús, San Juan María Vianney; en Barrio México, La Santa Cruz y Nuestra Señor del Rescate de Ujarrás; además de la Rectoría Preciosa Sangre.

La Santa Misa fue presidida por el vicedeán del Venerable Cabildo Metropolitano, el Padre Víctor Hugo Munguía; quien al iniciar resaltó que la celebración de la Eucaristía es la forma de culto a Dios más grande que existe en la Iglesia Católica.

Durante su homilía, el sacerdote explicó que Dios respeta la libertad de los seres humanos, y que el mal es el resultado de la decisión humana de no obedecer a Dios; sin embargo, Dios sigue escribiendo la historia del lado de la humanidad.

"Dios no quiso hacernos como una computadora programada para hacer solo aquello para lo cual fue programada; sino que nos hizo personas libres para que pudiéramos amar. Ustedes y yo tenemos miedo de las guerras, saben que estamos encaramados en un barril de pólvora, la humanidad entera. Ustedes y yo tenemos miedo de lo que pasa en tantos países que tienen situaciones horribles. Ustedes y yo sabemos que decimos que la Suiza Centroamericana, la verdad es que en Costa Rica también tenemos muchísimos problemas, pero nunca olvidemos que esta historia que estamos viviendo, en las manos de Dios es historia de salvación; porque Dios nos va bendiciendo de una manera discreta y maravillosa hacia la meta a la que nos destinó, que no es nada más el regreso a Jerusalén, es el regreso a la Jerusalén celestial, donde no hay llano, ni luto, ni dolor", expresó el presbítero.

Al finalizar la Santa Misa, se veneró la imagen procesional de San José, colocada en el presbiterio de la Catedral.