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Iglesia

Ciudad de las flores peregrina a Catedral

Octavo día de la novena a San José

·         San José, luz para la vida consagrada.

 

David Mora, periodista

En el octavo día de la novena a San José, las parroquias heredianas que conforman la Vicaría Foránea de la Inmaculada Concepción de María peregrinaron hacia la Catedral Metropolitana.

Este sector de la Arquidiócesis de San José está conformado por las comunidades parroquiales heredianas Inmaculada Concepción de María, Sagrado Corazón de Jesús, Nuestra Señora de Fátima, San José; en San José de la Montaña, Santa Rosa de Lima; en Santo Domingo de Heredia, San Bartolomé; en Barva, San José, en San Josecito de Heredia, San Francisco de Sales; en Mercedes Sur, Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa; en Cubujuquí, Nuestra Señora de Guadalupe; en Los Lagos, Corpus Christi; en La Aurora, San Rafael Arcángel, Santo Domingo de Guzmán, San Miguel Arcángel; en Santo Domingo de Heredia, San Isidro Labrador, San Pablo Apóstol, Santa Cecilia, Santa Lucía, San Pedro Apóstol; en Barva, Nuestra Señora de las Mercedes, Nuestra Señora de los Ángeles y la cuasiparroquia Santo Tomás.

La Santa Misa fue presidida por el vicario foráneo de Heredia, cura párroco de la comunidad de San Pablo Apóstol y director arquidiocesano de la Obras Misionales Pontificias (OMP), el Padre Manuel Peña; quien fue acompañado en la concelebración por los sacerdotes de la vicaría. En la celebración estuvieron presentes miembros de la Vida Consagrada.

La homilía estuvo a cargo del capellán de la Fuerza Pública, el Padre Eladio Solano, quien resaltó las virtudes de San José.

"San José no fue elegido por su riqueza, ni por su poder, fue elegido por la rectitud de su corazón, era un hombre justo, un hombre que sabía escuchar a Dios incluso en el silencio...San José protegió al Niño cuando Herodes lo buscaba, lo llevó a Egipto, lo educó en el trabajo y en la vida cotidiana. En su taller de Nazaret el Hijo de Dios aprendió a trabajar con manos humanas. ¡Qué misterio tan grande! El Redentor del mundo quiso necesitar de un padre humano...Al mirar a San José entendemos que la santidad no siempre hace ruido, muchas veces la santidad se vive en el silencio, en la fidelidad de cada día, en el amor humilde que se entrega sin buscar reconocimiento. Pidámosle a San José que nos enseñe a cuidar lo que Dios nos ha confiado, nuestra fe, nuestras familias, nuestra misión en la Iglesia; que el custodio del Redentor también custodie nuestras vidas y nuestras comunidades", manifestó el sacerdote en su predicación.

Al finalizar la Santa Misa, los sacerdotes veneraron la imagen de San José.

Este miércoles 18 de marzo, en el último día de la novena, peregrina la Vicaría de San José.