Tradición tiene su origen en San Bonifacio
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Historia
se originó en Alemania.
David
Mora, periodista
En
estos últimos días de diciembre, es lo más común ver las casas, los comercios y
los parques adornados con luces y árboles de navidad. Algunos de ciprés, otros
artificiales, pero lo cierto es que es un signo indiscutible de esta época
final del año civil. ¿Sabía usted que el árbol de navidad tiene un sentido
cristiano y que esta tradición se le debe al obispo San Bonifacio?
Los
antiguos germanos tenían la costumbre de realizar un sacrificio humano en medio
del invierno a Thor, el dios del trueno, usualmente la víctima era un niño. El
acto se realizaba debajo de un árbol al que consideraban sagrado y lo conocían
como "El Roble del Trueno".
San
Bonifacio, un obispo que evangelizó por Alemania e Inglaterra, quiso destruir
el árbol, no solo para salvar a la víctima; sino para demostrar que él no sería
derribado por un rayo lanzado por el dios Thor, lo que creían los germanos que
sucedería quien se atreviera a eliminar el árbol.
El
obispo y sus compañeros llegaron a la aldea en la víspera de Navidad, justo
antes de que ocurriera el sacrificio. Con el báculo en su mano, dijo frente a
todos: "Aquí está el Roble del Trueno, y aquí la cruz de Cristo que romperá el
martillo del dios falso, Thor". Acto seguido, cuando el verdugo iba a matar al
niño, Bonifacio extendió su báculo y bloqueó el golpe que se le iba a dar con
un martillo, rompiendo el artefacto y salvándole la vida al pequeño. Justo
después de esto, el santo dio un golpe con un hacha sobre el árbol, al mismo
tiempo en que hubo una ráfaga de viento que derribó el pino, el cual se rompió
en cuatro pedazos sobre el suelo.
San
Bonifacio, esa misma noche, señaló un pequeño árbol que había en el bosque y
dijo: "Este pequeño árbol, este pequeño hijo del bosque, será su árbol santo
esta noche. Esta es la madera de la paz...Es el signo de una vida sin fin, porque
sus hojas siempre son verdes. Miren cómo las puntas están dirigidas hacia el
cielo. Hay que llamarlo el árbol del Niño Jesús; reúnanse en torno a él, no en
el bosque salvaje, sino en sus hogares; allí habrá refugio y no habrá actos sangrientos,
sino regalos amorosos y ritos de bondad".
El
santo tomó la madera y con ella construyó una capilla, en ese lugar siguió
predicando al pueblo germánico.
Desde
aquella noche y hasta nuestros días, el árbol de navidad ha tenido un sentido
cristiano. Los alemanes comenzaron a llevar un abeto a sus hogares, lo decoraron
con velas y ornamentos; ya no para adorar a Thor, sino para conmemorar el
nacimiento de Jesucristo.