Primera Santa Misa presidida por el Pbro. Efrén Adrián Quirós Fonseca
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Sacerdote
contó que estuvo a punto de morir al nacer.
David
Mora, periodista
En
la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, la noche de este viernes 12 de
diciembre, el Padre Efrén Adrián Quirós Fonseca, sacerdote recién ordenado,
presidió la Santa Eucaristía por primera vez en su comunidad de origen: San
Antonio de Padua, en Curridabat.
Minutos
antes de las 7 de la noche, decenas de sacerdotes, acólitos y seminaristas se
reunieron en el salón parroquial, donde se bendijeron las vestiduras litúrgicas
que el Padre Efrén utilizó. Esta bendición estuvo a cargo del cura párroco de
San Juan Bautista, en Patarrá de Desamparados, el Padre José Andrés Zúñiga.
Luego
de revestirse, todos se trasladaron en procesión por la calle hasta el templo
parroquial, donde dio comienzo la celebración eucarística.
La
proclamación del Evangelio y la homilía estuvieron a cargo del vicario
parroquial de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en Llorente de Tibás, el
Padre Oscar Carmona; quien se enfocó en que los creyentes deben siempre sorprenderse
por las obras de Dios, tal como lo hizo la Virgen María, y así invitó al
neopresbítero a hacerlo durante su ministerio.
"Padre
Efrén, estos días de tu ordenación presbiteral y de tus primicias sacerdotales
estarán colmados de mucho asombro ante la misericordia del Señor, recuerda que
él siempre sorprende; aún cuando pasen los años o el servicio se haga difícil
Dios siempre sorprende, María Santísima nos enseña a dejarnos siempre sorprender
desde la humildad. Hoy te maravillas ante la obra de Dios en tu vocación, y la
Santísima Virgen se muestra como la Madre que intercede y cuida...cuando falten
las fuerzas o avance el miedo o el temor, recuerda las palabras de Nuestra
Señora: "¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre?". Es la Madre de los
sacerdotes que nos acoge y nos muestra de lleno el camino para volver al corazón
amantísimo", manifestó el Padre Carmona en su predicación.
Antes
del ofertorio, los padres del sacerdote, Efrén Quirós Flores y Yansy Fonseca
Arroyo llevaron el nuevo cáliz y la patena con los que su hijo, el Padre Efrén,
presidió la Eucaristía. Este vaso sagrado fue bendecido por el cura párroco de
María Reina de Pavas, el Padre Felipe Troya. Llegado el momento de comulgar, el
neopresbítero le dio la Sagrada Comunión a sus padres bajo las dos especies.
Antes
de finalizar, el Padre Efrén decidió consagrar su ministerio a Nuestra Señora
de Guadalupe. "Te pido que me ayudes, Madre, a vivir con intensidad y fidelidad
este sacramento recibido, creciendo en las virtudes que me ayuden a alcanzar la
santidad. Cuida de todos los sacerdotes, que busquen siempre el amparo en ti, y
por todos los fieles del Pueblo de Dios, que sepan hallar en ti la dulzura de
Dios y seas para ellos aquella que le muestre a tu Hijo Divino", fue parte de
su oración.
El
Padre Efrén agradeció a todos los presentes por acompañarlos, pero destacó un
agradecimiento a Dios por salvarle la vida.
"Le
doy gracias a él porque ahora entiendo lo que una vez me dijo mi mamá, que el
día que yo nací, prácticamente morí y volví a nacer porque me tuvieron que
resucitar, y mi mamá preguntaba por mí y yo estaba en Cuidados Intensivos y me
estaba muriendo, Cuando entré al seminario, mi mamá me dijo: "Ahora entiendo
por qué el Señor no se lo llevó en aquella ocasión". Para mí tiene un gran
sentido esta vida que el Señor me ha regalado", comentó.
Antes
de la bendición final, el sacerdote le regaló a la parroquia un cuadro de la
Virgen de Guadalupe, ya que esta parroquia tenía uno para venerar la imagen de
la Madre de Dios.
Después
de la bendición, los sacerdotes salieron del templo y luego se fueron a
compartir con los fieles, mientras una cimarrona daba ambiente al momento.
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