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Oraciones

Catedral Metropolitana, Santuario Nacional

(VIDEO) Mons. José Rafael Quirós Quirós, Arzobispo Metropolitano

 


"Con el nombre de santuario, los católicos  identificamos a una iglesia u otro lugar sagrado al  que, por un motivo peculiar de piedad, acuden en peregrinación numerosos fieles, con aprobación del ordinario del lugar". [1] Pues bien, nuestra Catedral Metropolitana, a partir de este 7 de diciembre, será reconocida como Santuario Nacional al Glorioso Patriarca San José.

Son muchos los elementos que han llevado a esta designación de  nuestra Catedral como Santuario y espero, no pasen desapercibidos para los fieles.

Estamos llegando al final de este año dedicado a  San José,  al que el Papa Francisco convocó  para que todos los creyentes imitándolo, pudiéramos fortalecer cotidianamente nuestra vida de fe en cumplimiento pleno de la voluntad de Dios. Sin duda, con esta feliz iniciativa, tuvimos una oportunidad para  crecer en el amor a este gran santo, implorar su intercesión e imitar sus virtudes, especialmente su confianza en Dios y su determinación de realizar su vida conforme a su divina voluntad. 

Al tener a José como punto de referencia  continuo en nuestra oración y reflexión,  nos sigue sorprendiendo como este hombre justo nunca se puso en el centro, antes bien, supo cómo descentrarse, para poner a Jesús y María en el centro de su propia vida: "La felicidad de José no está en la lógica del auto-sacrificio, sino en el don de sí mismo. Nunca se percibe en este hombre la frustración, sino sólo la confianza. Su silencio persistente no contempla quejas, sino gestos concretos de confianza."[2]

 La celebración del bicentenario de la Independencia de Costa Rica y del centenario  de la creación de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica, han sido iluminadas por la figura de San José. Cien años en los que la acción evangelizadora de la Iglesia en Costa Rica se evidencia en la cultura y en los valores que compartimos la inmensa mayoría, de quienes habitamos en esta bendita tierra. La contribución  de la Iglesia en campos como la educación,  la salud, las garantías sociales, la legislación laboral, la defensa de la vida y de la familia, la democracia, entre otros, hablan de nuestro compromiso social fundado en el respeto por la dignidad de toda persona humana  orientado a la consecución del bien común.

Por supuesto, al remitirnos a la fundación de nuestra Provincia Eclesiástica, es fundamental conmemorar los cien años de la elevación de nuestra sede Metropolitana a Arquidiócesis, recordando la preeminencia en origen de esta porción del Pueblo de Dios. 

Estos aspectos conmemorativos, aunados a la constatación de que este templo catedralicio dedicado al Patriarca San José, recibe a diario la visita de muchos de fieles cuya fe está profundamente arraigada en el estilo de vida de José: servidores silenciosos consagrados,  trabajadores honestos que llevan con dignidad el pan a sus familias, todos los que agobiados por distintas situaciones que piden la intercesión del santo Patriarca, personas de todo el país que se acercan a la confesión, muchos que participan en la celebración de la Eucaristía.  Que este día de fiesta nos ayude a todos, a crecer en el amor a Dios y a la fiel vivencia de sus mandatos, al estilo de José.

La figura de José, ha de ayudarnos a todos a saber actuar con sabiduría en los momentos difíciles, eligiendo en todo momento lo mejor, en orden a afianzarnos más en los valores fundamentales de la dignidad humana, y así formar y educar en lo que sí vale la pena y da sentido a toda vida humana, a las presentes y futuras generaciones.

 

GORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ

RUEGA POR NUESTRA PATRIA

 



[1] Código de Derecho Canónico,  can. 1230

[2] Papa Francisco, Patris Corde, n.7