Responsive image

Catequesis

Taller de discípulos y pastores: El Seminario

Edgar Josué Gamboa Arce. Seminarista

lll Formando Pastores al Estilo de Jesús. 

Los grandes resultados son producto de un gran proceso, el cual ha de ser siempre gradual pero constante. Cuando se siembra una semilla ha de ser regada con paciencia y ardor para que de ella pueda brotar el fruto que se espera. Nuestro Seminario Nacional en Costa Rica es igual, con un proceso que permite que los seminaristas vayamos asimilando de forma concreta el misterio que discernimos, cual "Tesoro en vasijas de barro" como dice San Pablo (cfr. 2 Cor 4,7).

La Ratio Fundamentalis que es el documento más actual, que ilumina la Formación de los futuros presbíteros indica: " A lo largo de la vida se es siempre "discípulo", con el constante anhelo de "configurarse" con Cristo para ejercer el ministerio pastoral. En dichas etapas? del seminarista se espera docilidad, la revisión de la propia vida y la disponibilidad de la corrección fraterna, correspondiendo cada vez mejor a los impulsos de la Gracia" (cfr. nn. 57-58)

Entonces, en la vida vocacional sacerdotal existen tres grandes momentos: primero es la pastoral vocacional, donde el joven, junto con el acompañamiento de la Iglesia, eligen por donde discernir su posible vocación, por ejemplo, si es conveniente su ingreso al Seminario. Luego vendrá la formación inicial que es el seminario, tema que abordaré más adelante. Y, por último, ya siendo sacerdote, durante todo el resto de su vida recibirá la formación permanente para poder actualizar y aumentar sus conocimientos que favorezcan su estilo de vida sacerdotal.

Hablemos con mayor detalle de la formación inicial que se dan en el Seminario, formación que dura 8 arduos pero hermosos años y esta se divide en 3 etapas, donde se trabajan las 4 dimensiones del seminarista: Humana, Espiritual, Intelectual y Pastoral.

La Primera etapa se llama "Iniciando el Camino del Discipulado", lo que antes conocíamos como Introductorio, esta etapa se encuentra ubicada en la Garita de Alajuela y dura un año. El mismo nombre nos revela su objetivo, iniciar al seminarista en el seguimiento de Cristo Pastor. Se enfatiza en trabajar nuestra parte humana y espiritual.  Se aprende a caminar en la vida en comunidad y adquirir conocimientos base, que darán pie a toda su formación intelectual. 

La Segunda etapa es conocida como "Formando Discípulos Misioneros de Cristo" lo que antes conocíamos como etapa filosófíca, esta junto con la tercera etapa se encuentra en la sede de Paso Ancho y dura 3 años. Ya no solo se centra en un título universitario, si no en formar el corazón para ser verdaderos discípulos misioneros del Señor. Nadie puede ser Pastor como Cristo, si antes no le ha conocido, amado, escuchado y estar junto con él para aprender de él (Cfr. Mc 3,13-15).

La Tercera y última etapa de la Formación inicial se llama "Formando Pastores al estilo de Jesús" Lo que antes llamábamos etapa teológica, esta etapa que dura los últimos 4 años de la formación, ayuda al seminarista de una forma más intensa a configurarse con Cristo Pastor, cabeza, esposo y siervo. Su Corazón de discípulo se forma también para ser pastor al igual que Jesús. En esta etapa el seminarista recibe los ministerios laicales del Lectorado y el Acolitado y es admitido como candidato a las órdenes sagradas, para poder así disponerse a su ordenación. 

Es importante entender que el Seminario no es una fábrica de Sacerdotes, si no, una escuela de discernimiento y formación. En este proceso con la ayuda de nuestros Obispos y Formadores vamos descubriendo cuál es la Voluntad del Señor y a partir de ahí ir moldeando nuestro corazón, para ser los futuros pastores discípulos misioneros que el pueblo de Dios necesita y espera.

En cada momento y etapa de nuestra formación tratamos de mirar fijamente al Señor e intentamos responder de forma consciente y transparente de frente a la Iglesia para ser ministros fieles y dispuestos a servir. Para esto necesitamos que todos ustedes, queridos fieles, no dejen de rezar por nosotros y para que muchos Jóvenes se atrevan a aventurarse en responder la llamada del Maestro.