Si usted se dispone a hacer adoración eucarística en la Capilla del Santísimo Sacramento de la Catedral Metropolitana Santuario Nacional San José, se encontrará nuevos detalles, unas imágenes de Santa Teresita del Niño Jesús y Santa Margarita María de Alacoque, junto a un cuadro de la Beata Sor María Romero, tres mujeres santas que tuvieron a la Eucaristía como un elemento fundamental en sus vidas.
No son nuevas, datan del siglo XX y estaban en ese mismo lugar, solamente que en la antigua capilla del Santísimo Sacramento, al cual fue construida en 1854 y diseñada por el arquitecto Francisco Kurtze; esta fue demolida en 1970 para permitir la ampliación de la Avenida Segunda, construyéndose la capilla actual en 1972, un poco más pequeña, conservando los mismos elementos de la anterior, esta fue diseñada por el arquitecto Hernán Arguerdas.

Luego de la demolición de la capilla, las imágenes estuvieron en un museo del Seminario Nacional, luego fueron sometidas a varias reparaciones. Posteriormente, estuvieron durante años en la recepción de la Casa Arzobispal, ubicada sobre el bulevar de la Avenida #4, en San José.
Santa Teresita del Niño Jesús

María Francisca Teresa nació el 2 de enero de 1873, en Francia, fue hija de Luis Martín; un relojero, y Celia Guerin, una costurera. Vivió una infancia feliz y llena de buenos ejemplos. En 1877, Celia fallece a causa de un cáncer, por lo que Luis vende su relojería y se va a vivir a Lisieux con Teresa y sus demás hijas; María, Paulina y Celina.
Cuando Teresa tenía nueve años, Paulina ingresa al convento de las carmelitas; cuando tenía 14 años, María comienza su vida religiosa. Un año después, Teresa le pidió a Luis permiso para entrar al convento, su padre le dio el permiso, pero las autoridades religiosas opinaron que debía esperar. Meses más tarde, durante una peregrinación a Roma, la joven pidió la bendición al papa León XIII y le solicitó la entrada al convento, el Santo Padre le dijo que, si era la voluntad de Dios, su entrada se daría.
La joven logró entrar al convento en abril de 1888 y profesó sus votos perpetuos el 8 de setiembre de 1890. Se dedicó a la oración, pidiendo por los sacerdotes y los misioneros.
Luis enfermó y perdió la conciencia por dos ataques de parálisis, muriendo el 29 de julio de 1894. Luego de esto, Celina ingresó al convento.
En el mismo año, Teresa se enfermó de tuberculosis, sufriendo por 18 meses, muriendo el 30 de setiembre de 1897, a sus 24 años. Fue beatificada en 1923 y canonizada en 1925, ambas realizadas por el papa Pío XI.
Su historia de vida está en el libro “Historia de un alma”, escrito por ella misma.
Su fiesta litúrgica es cada 1 de octubre y se invocada como la patrona de las misiones junto a San Francisco Javier.
Santa Margarita María de Alacoque

Margerite-Marie Alacoque nació en Verosvres, Francia, en 1647. A ocho años sufrió la pérdida de su padre e ingresó al internado de las hermanas clarisas, a sus nueve años comulgó por primera vez y a los 11 comenzó a sufrir de reumatismo, lo que la obligó a regresar a su casa familiar. Tras cuatro años de enfermedad, Margarita sanó milagrosamente, atribuyéndole su salud a la intercesión de la Virgen María, prometiéndole ser religiosa.
Aun sin tener el apoyo de su familia, Margarita ingresó en 1671 a la comunidad de La Visitación, fundada por San Francisco de Sales. Entró al convento de Paray-le-Monial.
Aunque sufría momentos de dificultad, el 27 de diciembre de 1673, a Margarita se le aparece por primera vez Jesucristo: Ella había pedido permiso para hacer adoración eucarística los jueves desde las 9 y hasta las 12 de la noche, para acompañar espiritualmente a Jesús en su agonía, ese día vio abrirse el sagrario y aparecer a Jesús con su corazón expuesto, llagado, rodeado de llamas y con una corona de espinas. Cristo le mostró su amor por la humanidad y le pidió desagraviar las ofensas y desprecios que recibe.
En los últimos años de su vida, Margarita fue nombrada maestra de novicias, falleció el 17 de octubre de 1690.
En 1765, el papa Clemente XIII instituyó la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús para Roma, en 1856, el Beato Pío IX la extendió a toda la Iglesia Católica.
Santa Margarita María de Alacoque fue canonizada el 13 de mayo de 1920, por el papa Benedicto XV.
Beata Sor María Romero

María Romero Meneses nació el 13 de enero de 1902, en Granada, Nicaragua. En su niñez fue descubriendo su vocación religiosa, aunque su familia deseaba que se dedicara a la música y que estudiara piano y violín.
A los 12 años ingresó a un colegio dirigido por las Hijas de María Auxiliadora, donde abrazó el carisma de San Juan Bosco. Luego de su profesión religiosa, María fue enviada a hacer misión en San José, Costa Rica.
La religiosa comenzó enseñando a las hijas de familias acomodadas económicamente, pero luego se dedicó a los niños pobres y abandonados, llegando a formar un grupo de mujeres jóvenes y organizó visitas a hogares de bajos recursos, llevando comida, ropa y evangelizando.
Entre sus obras está la fundación de 36 oratorios para promover la oración de los niños, también estableció una clínica que brindaba atención médica, asistencia farmacéutica, aulas para dar catequesis y una capilla. También se le recuerda por la fundación de las Ciudadelas de María Auxiliadora, se trata de hogares para personas sin un techo que actualmente siguen activos. Fue promotora de la construcción de una Iglesia en San José, la cual está dedicada a María Auxiliadora.
Falleció a causa de un infarto el 7 de julio de 1977, su cuerpo fue sepultado en la Casa de la Virgen, en San José.
San Juan Pablo II la declaró venerable en el 2000 y el 14 de abril de 2002 la beatificó.
Su fiesta litúrgica se celebra cada 7 de julio.





