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La homilía de la Vestición 2026: María, estrella de la evangelización y Reina de la paz

En vísperas de la gran fiesta del 2 de agosto, la homilía preparada para la Vestición de la Sagrada Imagen de la Reina de Los Ángeles pone el acento en el corazón del mensaje mariano: contemplar a María como Madre de la Iglesia, «estrella de la evangelización» y Reina de la paz.

La reflexión acompaña el signo con el que, este año, la Diócesis de Ciudad Quesada —que celebra treinta años de vida eclesial— ofrece el vestido que la Negrita portará durante todo un año, como súplica por su caminar pastoral.

Un vestido que es plegaria

Cada año, una diócesis del país es la encargada de ofrecer el vestido de la Reina de Los Ángeles. Más que un signo estético, recuerda la homilía, el gesto expresa la petición de una Iglesia particular por el auxilio permanente de la Virgen en su caminar. «El signo de la Vestición es una manera de invocar a María para que nos asista en nuestro camino», señala el mensaje.

Este año, la súplica lleva el nombre de Ciudad Quesada y de su comunidad diocesana, encabezada por su obispo, Monseñor José Manuel Garita Herrera, encomendada a la intercesión maternal de María para continuar su proceso de anuncio y evangelización.

«Mujer vestida de sol», el lema del centenario

El mensaje se inscribe en la conmemoración del centenario de la Coronación de la Sagrada Imagen, bajo el lema «Mujer vestida de sol y una corona sobre su cabeza» (Ap 12,1). La imagen bíblica invita a contemplar a María colmada de belleza y santidad, siempre solícita en cumplir la voluntad de Dios.

Desde esa luz, la homilía la presenta como «estrella de la evangelización»: la que peregrina junto a la Iglesia y la conduce con seguridad al encuentro con Jesús. Es coronada —se afirma— porque es Reina de todo cuanto Dios ha creado, y porque supo escuchar la voz de Dios para meditarla en su corazón y llevarla a la práctica.

Un ramillete de súplicas

El mensaje recoge también las intenciones de la comunidad. Se ora de manera especial por el camino pastoral y espiritual de la Diócesis de Ciudad Quesada, por sus retos y desafíos, y por la intercesión de su patrono, San Carlos Borromeo.

La homilía invita a tener presentes a quienes sufren, lloran o carecen del pan de cada día, y saluda a los fieles que ofrecen sus propios vestidos a María como signo de protección y cercanía en sus hogares.

Signo de esperanza y de paz

Contemplar a la Imagen con su vestido —afirma el mensaje— llena de fe y esperanza a un pueblo que peregrina. Bajo ese signo de piedad, se eleva la oración a la Reina de la paz por el mundo y por la nación, para que su ternura maternal se cultive como semilla viva en cada hogar.

En clave de fortalecimiento sinodal, la homilía concluye con la invitación a revestirse siempre de los sentimientos y las maneras de Jesús, para hacerlo presente como verdaderos discípulos del Señor.

¡Reina de Los Ángeles, ruega por nosotros!

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