La mañana de este miércoles 26 de agosto, cientos de personas se hicieron presentes en la Parroquia San Pablo Apóstol, en Heredia, para la Misa Exequial pidiendo por el descanso eterno del Padre Gerardo Badilla, apodado “Capulina”, fallecido la noche del pasado lunes 24 de agosto, a sus 75 años.
La Santa Misa fue presidida por el arzobispo metropolitano de San José, Monseñor José Rafael Quirós; acompañado en la concelebración por el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de San José, Monseñor Daniel Blanco; y el obispo emérito de la Diócesis de Cartago, Monseñor José Francisco Ulloa, además de contar con la presencia de más de 50 sacerdotes y varios diáconos.


El Padre Gerardo nació en Calle Blancos, San José, el 11 de octubre de 1950; fue hijo de Ángela Badilla, es el mayor de nueve hermanos y reconocía a varios paternos hermanos paternos de apellido Zúñiga.
Pocos días después, el 29 de octubre de 1950, recibió el Bautismo en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Goicoechea. Recibió la Confirmación el 17 de febrero de 1957, en la Parroquia San Pablo, en Heredia, de manos del entonces arzobispo de San José, Monseñor Rubén Odio.
Badilla vivió en Vázquez de Coronado, donde estudió en la Escuela José Ana Marín, la educación secundaria la realizó en el Colegio Santa María de Guadalupe (SAMAGÚ), en Santo Domingo de Heredia, cuando ya vivía en San Pablo de Heredia.
El joven Gerardo perdió el examen de redacción y ortografía para obtener su Bachillerato, por lo que se fue a trabajar a Puntarenas en la Farmacia Suyapa, luego terminó sus estudios volviendo a San Pablo de Heredia, la tierra que siempre consideró su pueblo natal. Allí trabajó en la Municipalidad pableña como secretario, tesorero y ejecutivo municipal entre 1975 y 1978.

A sus 28 años, luego de haber hecho encuentros vocacionales, con la ayuda de las Hermanas de la Asunción, en 1979 ingresó al seminario, lugar donde le pusieron el apodo de “Capulina”, por su parecido al actor mexicano Gaspar Henaine Pérez. En este proceso tuvo como director espiritual a Monseñor Ulloa (en ese momento formador y posteriormente rector del seminario).
En marzo de 1983 fue el encargado del transporte para la visita del Papa San Juan Pablo II a Costa Rica. El 15 de marzo de 1984, a los 34 años, recibió la ordenación presbiteral, por la imposición de manos del entonces arzobispo, Monseñor Román Arrieta, en el Gimnasio Nacional, esta fue una de las primeras ordenaciones sacerdotales transmitidas por televisión.
Entre 1985 y 1987 fue vicario parroquial en las comunidades de San Isidro Labrador; en Heredia, Santa Teresita del Niño Jesús; en Barrio Aranjuez, y San Miguel Arcángel; en Escazú.

Se desempeñó como cura párroco de 1987 a 1989 en San Cristóbal Norte en Desamparados (actualmente pertenece a la Diócesis de Cartago), de 1989 a 2003 en San Bartolomé Apóstol en Barva de Heredia, de 2003 a 2004 en su tierra natal; San Pablo de Heredia, de 2004 a 2007 en Nuestra Señora de las Piedades en Santa Ana, de 2007 a 2015 estuvo en Santa Rosa de Lima en Santa Rosa de Santo Domingo de Heredia, de 2015 a 2021 en San Rafael Arcángel en Calle Blancos y de 2021 a 2024 en San Pedro Apóstol en Barva de Heredia.
El sacerdote gestionó el Centro de Equipo Básico de Atención Integral en Salud (EBAIS) de San Cristóbal Norte de Desamparados, impulsó la construcción de la Urbanización Doña Blanca, en San José de la Montaña, defendió que las nacientes de aguas de Barva permanecieran en manos municipales, promovió la mascarada tradicional cuando se prohibieron las fiestas patronales de Barva, también en San Bartolomé de Barva restauró los altares coloniales y mandó a confeccionar el nuevo altar y los ambones acordes a los altares coloniales, además de construir la capilla de velación para la comunidad de Barva.
Propició los Supermercados Gallo Pinto de la Alegría, como colaborador de la Asociación Obras del Espíritu Santo (AOES), en Calle Blancos y San Pedro de Barva, y fue miembro de la Asociación Pro-Artesanías y Cultura de Santo Domingo de Heredia. Fue impulsor, integrante y seguidor del equipo de futbol de los sacerdotes, conocido como “Las Águilas Negras”, siendo siempre el primero en llegar a los compromisos deportivos.

Otra gran pasión para él fue el Club Sport Herediano (CHS), después de que el equipo pasara 17 años sin ganar campeonatos, retomó en 1978, primero como seminarista y luego como joven sacerdote, las celebraciones de los campeonatos en el Parque Central de Heredia, con el toque de las campanas de La Parroquia Inmaculada Concepción de María, como se hacía desde la fundación del equipo en 1921, también lo retomó en 2012, cuando el CSH volvió a ganar un campeonato luego de 19 años.
En 2024 dejó su servicio parroquial debido a complicaciones con la diabetes, que lo llevaron a tener que amputarle una pierna, pero eso no le impidió a seguir presente en varias parroquias heredianas.
Un dato curioso es que falleció en la Fiesta de San Bartolomé Apóstol, el patrono de una de sus comunidades más queridas en Barva de Heredia.

Luego de su funeral, el cuerpo del presbítero fue enterrado en los jardines de la Parroquia San Pablo, en Heredia.


Fuente: Pbro. Fernando Vílchez.




