Cuando usted ingresa a la Basílica Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago, es probable que note que en los costados del presbiterio hay dos pinturas, en el norte una que cuenta el hallazgo de la imagen de la Virgen por Juana Pereira, y al costado sur otra donde se ve a “La Negrita” sobre el mar. ¿Qué se conoce de esta historia?
Ambas pinturas fueron hechas por Roberto Sanvicente, en 1935, para celebrar los 300 años del hallazgo de la Sagrada Imagen. Él tuvo parte en la creación de los planos y otros detalles del Santuario Nacional.
Aunque no hay documentos que detallen exactamente en qué fecha sucedió el milagro, se cuenta que fue después del terremoto de Santa Mónica en mayo de 1910 y antes de la colocación de la primera piedra del templo actual en setiembre de 1912.
Durante una tormenta en la Península de Nicoya, una familia de pescadores empieza a naufragar, y una de sus hijas desapareció en medio de las olas, por lo que decidieron pedir la intercesión de la Virgen María en la advocación de la Reina de los Ángeles.
Luego de tres horas de búsqueda, la niña apareció sana y salva, como si nada le hubiera pasado, flotando cerca de la embarcación. Por lo que se le atribuyó este prodigio a la Patrona de Costa Rica.
Esta, junto a otras historias fueron relatadas en 1985, en el contexto del 350 aniversario del hallazgo de “La Negrita”, en la Revista Tricolín, creada por Carlos Figueroa, hermano del Padre Eliécer Figueroa, canónigo del Cabildo Metropolitano fallecido en setiembre de 2016.

Así que la próxima vez que visite la Basílica Nuestra Señora de los Ángeles, ponga mucha atención a estas obras ubicadas en el presbiterio, que siguen contando cómo la Madre de Dios intercede ante su Hijo.
Fuente: Alex Carballo.




