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Día del Niño: Pequeños que llegaron a los altares

Cada 9 de setiembre, desde 1946, en Costa Rica se celebra el Día del Niño y la Niña con el fin de recordar la importancia de garantizar y respetar los derechos de la infancia, esto se oficializó mediante un decreto del entonces presidente Teodoro Picado. Todo bautizado está llamado a alcanzar la santidad, sin importar su edad o condición, y por eso aquí se hará un recuerdo de algunos niños que han llegado a los altares.

Francisco y Jacinta Marto
Ambos primos canonizados por el Papa Francisco el 13 de mayo de 2017; Francisco, de 9 años, y Jacinta, de 7 años, fueron testigos de las apariciones de la Virgen María en Fátima, Portugal, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917.
Francisco rezaba ante el Santísimo Sacramento para consolar a Dios por las ofensas que la humanidad le hacía, mientras que Jacinta asistía la Santa Misa diariamente y ofrecía la Comunión por los pecadores. Luego de las apariciones de la Madre de Dios, enfermaron de bronco-neumonía, muriendo en 1919.

Santa María Goretti
La intercesión de esta joven italiana de 11 años es invocada para alcanzar la pureza y vivir la castidad, porque María creció en el seno de una familia pobre, pero llena de fe.
Un joven de 19 años que vivía en su casa, Alessandro Serenelli, intentó forzarla a tener relaciones sexuales con él, y ella fue apuñalada al negarse para seguir conservando su virginidad.
Antes de fallecer, el 6 de julio de 1902, Goretti perdonó a su asesino; quien se arrepintió de su crimen y al salir de la cárcel buscó a la madre de María para pedirle perdón.
La historia de quien fue victimario cambió su rumbo porque él terminó colaborando con su testimonio para la causa de canonización de la joven mártir, además de ser admitido en la Orden Terciaria de San Francisco.

San José Sánchez del Río
Este fue un joven mexicano de 14 años que durante la segunda década del siglo XX se unió al movimiento cristero, un grupo armado de católicos que defendieron su fe durante la persecución religiosa en el país.
Al principio no quisieron aceptarlo por su juventud y por el peligro al que se exponía, pero este se unió como portaestandarte de la imagen de la Virgen de Guadalupe, sin participar de los enfrentamientos con armas.
José Luis murió el 10 de febrero de 1928 cuando los oficiales del gobierno de Plutarco Elías Calles lo torturaron por negarse a renunciar a su fe. Él joven mártir murió gritando “¡Viva Cristo Rey y viva la Virgen de Guadalupe!”.
Fue canonizado por el Papa Francisco el 16 de octubre de 2016.

Santo Domingo Savio
Se trata de un niño italiano que quería ser sacerdote, se destacó por una vida espiritual intensa, una gran alegría y disposición para servir a los más necesitados.
A sus siete años, el día de su Primera Comunión se hizo un propósito: “Primero morir antes que pecar”.
El pequeño conoció a San Juan Bosco e ingresó al Oratorio de San Francisco de Sales, en Turín. Frecuentemente decía: “Quiero ser santo”.
Apunto de cumplir 15 años, el 9 de marzo de 1857, Domingo falleció después de recibir los últimos sacramentos, exclamando: “¡Qué cosa tan hermosa veo!”.
Fue canonizado el 12 de junio de 1954, por el Papa Pío XII.

Santos Cristóbal, Antonio y Juan
Estos son considerados los primeros mártires de América, ya que fueron asesinados en México entre 1527 y 1529.
Cristóbal era el hijo del cacique Acxotecatl, llegó a conocer la fe católica por la labor evangelizadora de los frailes franciscanos de la región, su conversión se dio entre 1524 y 1527. Fue bautizado y trabajó por la conversión de su familia, muriendo a manos de su padre por los golpes y quemaduras que le provocó. Cristóbal tenía 12 años en el momento de su martirio.
Por su parte, Antonio y Juan fueron formados por franciscanos y dominicos, ellos trataron de eliminar la adoración de ídolos en Tizatlán y en las aldeas cercanas, pero fueron descubiertos por los pobladores de Cuautinchán, siendo asesinados a golpes.

San Carlo Acutis
El “Ciberapóstol de la Eucaristía”, como se le conoce, nació en 1991, en Londres, era hijo de padres no religiosos (quienes después se convirtieron). Fue bautizado y después se mudó con su familia a Milán.
Carlo se fue criando al lado de niñeras, y una de ellas se encargó de irle respondiendo a sus preguntas sobre la fe. Luego de su Primera Comunión a los siete años, Acutis asistía a la Santa Misa diariamente y rezaba el Santo Rosario.
En su adolescencia, el joven aprendió a programar en informática; en 2004 lanzó una página web donde exponía sobre milagros eucarísticos apariciones marianas reconocidas por la Iglesia Católica, aunque los presentó públicamente hasta octubre de 2006.
Días después, a sus 15 años, Carlo fue diagnosticado con leucemia y hospitalizado para recibir tratamiento, ofreció sus sufrimientos por el Papa Benedicto XVI y la Iglesia. Cayó en coma y falleció el 12 de octubre de 2006.Fue canonizado el 7 de setiembre de 2025 por el Papa León XIV.

 María Isabel Acuña Arias
Aunque todavía no ha llegado a los altares, Costa Rica no se queda atrás en niños con virtudes de santidad. Desde 2018, la Iglesia Católica considera Sierva de Dios a la costarricense María Isabel Acuña Arias, conocida como la “Niña Marisa”.
Nació en San José y recibió los Sacramentos de Iniciación Cristiana en la capital. Su padre dejó la fe católica y se hizo evangélico, volviéndose muy adverso al catolicismo; por lo que incluso se fue de la casa el día que “Marisa” recibió la Primera Comunión. A partir de ese día, María Isabel comenzó a rezar para que su padre volviera a ser católico.
Por razones del trabajo de su padre, la familia de María Isabel se mudó a Heredia, donde ella se caracterizó por las obras de caridad en secreto.
A los 12 años fue diagnosticada con un tumor cerebral inoperable, la joven se negó a tomar medicamentos para reducir sus dolores y llegó a perder la vista. Todo esto lo ofreció por la conversión de su padre, quien regresó al catolicismo, se confesó y comulgó con ella.
“Marisa” falleció el 15 de agosto de 1954 y su cuerpo se encuentra en el Cementerio Municipal de Heredia.

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