El templo parroquial de la comunidad de Nuestra Señora de los Ángeles, en Ipís de Goicoechea, volvió a abrir sus puertas para el culto público la tarde de este sábado 10 de octubre con una Santa Misa de Desagravio por la profanación eucarística ocurrida el pasado jueves 8 de octubre.
El acto de reparación fue presidido por el cura párroco de la comunidad, el Padre Ronald Fallas; quien fue delegado por el arzobispo metropolitano de San José, Monseñor José Rafael Quirós, estuvo acompañado por el vicario parroquial, el Padre Julián Pérez, y el seminarista José Francisco López.


La lluvia no fue impedimento para que la celebración comenzara con una procesión desde el Centro Pastoral, ubicado a 100 metros del templo. Cientos de personas ingresaron cantando las Letanías de los Santos al templo, el cual estaba con poca luz, el sagrario vacío y el altar desnudo.
Luego de asperjar con agua bendita las paredes, la celebración se tornó alegre al vestirse el altar y adornarlo con flores.
Durante su homilía, el Padre Fallas manifestó su alegría porque se le ha devuelto la santidad del lugar sagrado y el dolor que la comunidad ha sentido se ha sanado.
El clérigo agradeció al sacristán y a la secretaria por haber enfrentado la situación el pasado jueves, contó que cuando sucedieron los hechos él se encontraba en la Filial de Korobó, mientras que el Padre Julián estaba en Vista de Mar. También agradeció a un proclamador de la Palabra que lo acompañó hasta el templo y le ayudó a recoger las hostias consagradas por la nave central del templo.

La predicación finalizó pidiendo oración por la mujer que cometió la profanación, además de solicitar que no se le juzgue ni se emitan comentarios negativos hacia ella.
La celebración continuó con normalidad hasta el momento después de la reserva, cuando el Santísimo Sacramento fue trasladado solemnemente por el templo. Por los mismos pasillos donde estuvo profanado, ahora pasó de forma gloriosa.
Al finalizar la Eucaristía, el sacerdote manifestó sentir paz y alegría, comparando la sensación “como si estuviera terminando de celebrar la Vigilia Pascual”.
Los hechos
El pasado jueves 8 de octubre, a eso de las 6 de la tarde, una mujer ingresó al templo con normalidad, comenzó a orar en voz alta y subió al presbiterio; aunque se intentó controlar la situación, la persona tomó la llave del sagrario, lo abrió, sacó el copón con el Santísimo Sacramento, consumió varias hostias consagradas, dejó otras tiradas en el piso del presbiterio y de la nave central.
Aunque se desconoce la identidad de la mujer que cometió la profanación, trascendió que tendría crisis psiquiátricas.
La situación fue controlada por cinco oficiales de la Fuerza Pública, quienes se llevaron detenida a la mujer. Después de los hechos, se recogieron las hostias consagradas y las partículas que quedaron esparcidas por el suelo.
Orientaciones pastorales
Este sábado, mediante un comunicado pastoral, Monseñor Quirós explicó que, aunque profanar la Sagrada Eucaristía implica caer automáticamente en la excomunión latae sentenciae; en este caso no se puede aplicar al no cumplir “ningún fin eclesial ni redentor”, por lo que indicó que de estas acciones que cometió la persona “en el fuero interno solo Dios es justo juez”.
También se pidió que el próximo jueves 15 de octubre se realice en todas las parroquias de la Arquidiócesis de San José una Hora Santa de desagravio y reparación eucarística, ofreciendo la oración por las personas que sufren enfermedades o descompensaciones mentales.





