Este viernes 9 de octubre, la Arquidiócesis de San José celebra los 86 años que cumple la Catedral Metropolitana Santuario Nacional San José de haber sido dedicada. El hecho ocurrió el 1 de noviembre de 1940 por el entonces arzobispo, Monseñor Víctor Manuel Sanabria; sin embargo, al ser ese día la Solemnidad de Todos los Santos, el prelado definió que el aniversario de la consagración se haría cada 9 de octubre, en su aniversario de ordenación presbiteral.
Esto fue conmemorado la mañana de este viernes con el rezo de Laudes y una Santa Misa en el Santuario Nacional; fue presidida por el prefecto de la Catedral, el Padre German Rodríguez, acompañado en la concelebración por algunos sacerdotes del Venerable Cabildo Metropolitano.

Durante la homilía, el Padre Víctor Hugo Munguía destacó que el fundamento para realizar un templo es la reunión de la asamblea para celebrar los sacramentos.

¿Cómo fue la Dedicación de la Catedral?
El altar que en aquel entonces se consagró es el que está al costado norte del templo, que conserva la imagen de San José.
El rito que se usó fue el anterior a la reforma litúrgica de 1970 por lo que fue diferente a como se haría actualmente.
Antiguamente, la Misa se celebraba en exclusivamente en latín; al inicio se realizaba una cruz de ceniza en la Iglesia, el obispo tomaba el báculo y hacía una inscripción en el suelo, en forma de cruz, del alfabeto griego y latino, había tres aspersiones de agua bendita dentro y fuera del templo, se hacía una procesión con reliquias de santos alrededor del templo, estas eran sepultadas en el altar. En esta ocasión se utilizaron reliquias de compañeros mártires del papa San Adeodato I y de Santa Úrsula de Colonia.
Posteriormente, el altar era lavado con agua y vino, luego era ungido con el Santo Crisma, con el que se ungían también las doce cruces en las paredes de la Iglesia y se encendía una vela bajo cada una de ellas, también se quemaba incienso sobre las cinco cruces del altar.
En la actualidad, se conserva una sola aspersión de agua bendita dentro del templo, las reliquias ingresan en una procesión y son sepultadas bajo el altar, este se unge con el Santo Crisma, también se ungen las cruces de las paredes y se enciende la vela, la quema del incienso se sigue conservando sobre un bracero que se pone en el centro del altar.
La simplificación del rito buscó dar más importancia a la asamblea que se congrega en el edificio, más que a la estructura del templo en sí mismo.
Historia de la Catedral Metropolitana
El origen de la Catedral Metropolitana se remonta hasta el siglo XVIII; en el mismo sitio donde ahora se encuentra, hubo una ermita de paja dedicada a San José.
Posteriormente, fue demolida y se comenzó la construcción del templo actual, este se inauguró en 1825, y el 28 de febrero de 1850, por medio de la bula pontificia “Cristianae Religionis Autor”, el papa Pío IX le dio el título de Catedral al crear la Diócesis de San José, asignándosele como su primer obispo a Monseñor Anselmo Llorente y La Fuente.
Antes de esto, Costa Rica le pertenecía a la Diócesis del Obispado de León, Nicaragua, después de esto se hacía sufragánea a la Arquidiócesis Metropolitana de Guatemala.
71 años después, el 16 de febrero de 1921, el Papa Benedicto XV creó la Provincia Eclesiástica de Costa Rica con la Bula “Praedecessorum Nostrorum”, convirtiendo a San José en Arquidiócesis, y la Catedral convirtiéndose en la Metropolitana del país.
Algunos detalles que tiene el templo es que sus vitrales fueron hechos en Francia, a inicios del siglo XX, el viacrucis fue hecho en Italia con piezas de madera de cedro amargo, en el costado norte de su fachada tiene una estatua de mármol que representa a San Juan Pablo II, esculpida por Jorge Jiménez Deredia.
El 21 de mayo de 1998, la Catedral Metropolitana fue declarada Patrimonio Histórico Arquitectónico y el 7 de diciembre de 2021 fue declarada Santuario Nacional en honor a San José.





