Como cada año desde 1856, en su 170° aniversario, este domingo 30 de agosto, a eso de las 9 de la mañana, se realizó la Procesión Jurada al Dulce Nombre de Jesús por las calles de San José. El recorrido comenzó en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, pasó la Avenida Primera hasta Calle 20, siguió por el Paseo Colón y finalizó en el Santuario Nacional al Dulce Nombre de Jesús, en Barrio La Pitahaya.
Al igual que en distintos años, se contó con niños vestidos con trajes de nazareno, la música de cimarrona, el rezo de las Décimas y una significativa parada en el Hospital Nacional de Niños (HNN), donde se realizó una oración por los menores pacientes.
El origen de la devoción al Dulce Nombre de Jesús en toda a Iglesia se remonta a los primeros cristianos, quienes lo invocaban para pedir su ayuda; ya en el siglo XIII el Papa Gregorio X pidió a las órdenes franciscana y dominica expandir esta devoción, que suele representarse con la imagen de Jesús Nazareno o una de su infancia.
En Costa Rica, la devoción llegó en la época colonial, ya en 1656 existía un altar dedicado al Dulce Nombre en la Iglesia Parroquial de Cartago.
El origen de esta procesión en particular, hace 170 años, data del regreso de las tropas de la Campaña de 1856, cuando la peste del cólera cobró la vida del 10% de la población. Esta situación dio a pie para que el entonces obispo de Costa Rica, Monseñor Anselmo Llorente, y el entonces presidente de la República, Juan Rafael Mora; en compañía de grupos de campesinos, le ofrecieron una Promesa Jurada en honor al Dulce Nombre de Jesús pidiéndole el cese de la enfermedad.
Esta promesa consistió en realizar todos los años, el último domingo de agosto, una procesión por la capital mientras se rezan las Décimas, se trata de una serie de poemas a modo de plegaria.
En declaraciones a Radio Fides y San José TV, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de San José y cura párroco de Nuestra Señora del Carmen, Monseñor Daniel Blanco, expresó que en la capital siempre se ha tenido esta devoción y se la manifestado en otras ocasiones en la historia costarricense.
“Es una tradición muy hermosa, ya son 170 años de realizar esta procesión, y lo hacemos agradeciendo al Señor que nos ha cuidado en la peste del cólera en aquel momento, pero también salimos a caminar en su momento con la pandemia de la poliomielitis y lo hicimos con el covid-19. San José siempre se vuelca en este día”, expresó el prelado.
La imagen que se venera en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en San José, es de 1958, representa al Niño Jesús entre sus 8 y 9 años, y fue traída en Guatemala.
Otras comunidades en el país que conservan esta devoción son San Ramón Nonato; en Alajuela, San Ramón Nonato; en Sabanilla de Montes de Oca, y Dulce Nombre de Jesús, en Cartago.

Iglesia
«La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre»
Declaración de los obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, con respecto a la resolución de la Sala Constitucional referente a la Objeción de Conciencia



