Este lunes 2 de noviembre, en la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, el papa León XIV celebró una Santa Misa en el Cementerio del Verano de Roma, fuera del Vaticano. Una tradición que viene desde San Juan Pablo II en este día del año en que ora por el eterno descanso de los difuntos.
Minutos antes de iniciar la Santa Eucaristía, el obispo de Roma ingresó al cementerio y eligió una tumba al azar para depositar un ramo de rosas blancas y amarillas, esta pertenece a una familia italiana y está marcada con el nombre Antonia Coccia Nicolini.
Ante más 1500 personas asistentes, el pontífice explicó que la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos da una orientación de la oración de la Iglesia, unida a la comunión de todos los santos.

En la Misa se proclamaron las bienaventuranzas que Jesús dijo en el sermón de la montaña, las cuales León XIV destacó como el “autorretrato de Jesús”, afirmando que estas muestran el camino de una vida hacia la eternidad. También aseguró que este mensaje en un cementerio tiene más fuerza, como “un umbral entre este mundo y el más allá”, por lo que “la fe en Cristo nos dice que nuestro vínculo con los fieles difuntos no se ha interrumpido, sino que se ha transformado”.
Además de orar por el descanso de los difuntos y por sus familias dolientes, el Santo Padre hizo un llamado a mirar el sufrimiento de quienes sufren las consecuencias de los conflictos bélicos, pidió que “las lágrimas de tantas madres, de tantos niños y de tantos ancianos” conmuevan y lleguen a la consciencia de quienes pueden terminar las guerras.
Al hablar del sufrimiento, León XIV se detuvo en la frase de Jesucristo “bienaventurados los que lloran, porque serán consolados”, para orar “por quienes han perdido recientemente a un ser querido; en particular, por aquellos a quienes se lo ha arrebatado la absurda violencia de la guerra”.

El Santo Padre también destacó la esperanza cristiana en la vida eterna, explicó que la promesa de la salvación es el centro de la oración de la Iglesia en este día, encomendando a los difuntos a la misericordia de Dios.
El papa León XIV finalizó su predicación recordando el Apocalipsis, donde Dios anuncia que habitará siempre con su pueblo, en un día en que “ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto ni dolor”, también recordó la promesa del Buen Pastor, que aseguró que nadie le podría quitar a sus ovejas.

Esta es la segunda vez que León XIV celebra la Santa Eucaristía en este cementerio, con esto retoma la tradición de San Juan Pablo II, quien visitó el sitio en 12 ocasiones. Por su parte, Benedicto XVI celebraba este día con una Misa en la Basílica de San Lorenzo Extramuros, situada junto al cementerio, pero no iba a visitar las tumbas.
El papa Francisco acostumbraba celebrar la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos en distintos cementerios de Roma.
El próximo jueves 5 de noviembre el papa León XIV presidirá una Santa Misa en la Basílica de San Pedro, en sufragio de los cardenales y obispos fallecidos en el último año.
Fuentes: Vatican News y EWTN News.




