La mañana de este lunes 2 de noviembre, el arzobispo metropolitano de San José, Monseñor José Rafael Quirós, visitó la cripta donde descansan los restos de sacerdotes y obispos en la Catedral Metropolitana Santuario Nacional San José. Allí ofreció una oración, asperjó las tumbas con agua bendita y las incensó.
El acto se dio al finalizar la Santa Misa, en la que se celebró la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos. El prelado inicialmente realizó el acto en las tumbas que están en los costados del presbiterio, frente al altar de San José y el del Sagrado Corazón de Jesús, y luego de dar la bendición salió en procesión hacia la cripta, ubicaba bajo la Capilla del Santísimo Sacramento, en el costado norte del templo catedralicio.

Durante su homilía, el arzobispo explicó que “por Cristo muerto y resucitado tenemos la certeza total del cielo nuevo y la tierra nueva donde nuestra nueva condición será para participar plenamente con él”, y que “esto es lo que oramos y pedimos que sea una realidad en nuestros hermanos difuntos”.

El Catecismo de la Iglesia Católica, desde el numeral 1020 y hasta el 1037 explica que “la muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo a la gracia divina manifestada en Cristo”, porque “cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular, que refiere su vida a Cristo, bien a través de una purificación”.
En el caso de los santos y de aquellos fieles fallecidos después de recibir el Bautismo que no tuvieran algo que purificar; o después de purificar, si así lo requirieron, entrarán a gozar de la gloria del cielo junto a Cristo.
Por su parte, aquellas personas que murieron en gracia y tienen asegurada su salvación, pero quedaron con faltas ligeras por purificar, después de su fallecimiento pasarán por un estado de purificación antes de entrar en el cielo, este es el purgatorio.
La Iglesia es clara de que quienes se condenan en el infierno no son castigados por Dios; sino que es el respeto que él tiene por quien decide no seguirle ni amarle.




