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Iglesia cercana, misionera y servidora de la esperanza

En el sexto día de la novena en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, la Diócesis de Ciudad Quesada peregrinó hasta el Santuario Nacional que custodia a “La Negrita”, en Cartago. Tanto en el recorrido como en la celebración eucarística se insistió en la necesidad de una “Iglesia cercana, misionera y servidora de la esperanza”.
Los fieles peregrinaron desde el Museo Municipal de Cartago hasta la Basílica Nuestra Señora de los Ángeles, recorriendo cerca de un kilómetro. Fueron encabezados por el obispo de la Diócesis de Ciudad Quesada, Monseñor José Manuel Garita, acompañado por sacerdotes y diáconos.
En declaraciones a Radio Fides y San José TV, el obispo destacó que llevaba muchas intenciones para presentarlas ante la Patrona de Costa Rica, entre ellas el camino pastoral de las 19 parroquias que tiene su diócesis.
“Recuerdo a San Pablo que le decía a los colosenses, y que hoy nos dice a nosotros, que hay que poner los ojos en las cosas del cielo, no en las de la tierra; talvez es el gran desafío, la gran tarea que tenemos los creyentes de poner toda nuestra vida en Dios…Aquí las voy recordando poco a poco (las intenciones), por supuesto, la familia, los sacerdotes, las parroquias, hay tantas que uno como obispo lleva en el corazón”, comentó el obispo.
Entre los peregrinos se encontraba un grupo de 60 estudiantes del Colegio Agropecuario de San Carlos, de quinto nivel, que salieron en un bus desde las 4 de la mañana para llegar a Cartago. Este centro de educación es católico, celebran la Misa una vez por semana y se reza el Santo Rosario una vez al mes.
A eso de las 11 de la mañana, dio inicio la Santa Misa en la Basílica de los Ángeles, en la que se presentó a los fieles durante la Liturgia de la Palabra la parábola de las vírgenes prudentes; sobre esto, Monseñor Garita se refirió diciendo que “la vigilancia cristiana no consiste en vivir  con temor, sino en estar siempre disponibles para Dios”, porque “la lámpara encendida representa la fe viva, alimentada diariamente por la oración, la escucha de la Palabra, la celebración de los sacramentos y el ejercicio constante de la caridad”.
“Como Diócesis de Ciudad Quesada renovemos nuestro compromiso de seguir caminando juntos como una Iglesia cercana, misionera y servidora de la esperanza. Ponemos bajo la protección de Nuestra Señora de los Ángeles a nuestros sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos, religiosas, y fieles laicos. Le confiamos nuestras parroquias, familias, niños, enfermos, adultos mayores y nuestros jóvenes”, expresó el prelado.
Por otro lado, Monseñor Garita denunció que “Costa Rica experimenta desafíos que no podemos ignorar”.
“La violencia y la criminalidad continúan sembrando dolor en muchos hogares; la incertidumbre afecta a numerosas familias; la pobreza, pobreza extrema y la falta de oportunidades afecta a gran parte de la población; nuestros jóvenes buscan razones para esperar en medio de una cultura que con frecuencia ofrece respuestas inmediatas, pero vacías de sentido; no pocas personas viven atrapadas por la soledad, la indiferencia o la desesperanza. Desde el Evangelio y la promesa cumplida en María: ¡No dejemos que se apague la esperanza!”
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La Misa finalizó con la veneración a la Sagrada Imagen y con un homenaje musical ofrecido por los niños del Colegio Diocesano de Ciudad Quesada.

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