Primer día de la novena a Nuestra Señora de los Ángeles
La mañana de este jueves 23 de julio iniciaron las peregrinaciones diocesanas hacia la Basílica Nuestra Señora de los Ángeles, con el arranque de la novena en honor a la Patrona de Costa Rica. En esta ocasión le correspondió a la Diócesis de Alajuela.
Cientos de peregrinos caminaron desde el Museo Municipal de Cartago rezando el Santo Rosario, en compañía del obispo de Alajuela, Monseñor Bartolomé Buiges Oller, sacerdotes, diáconos y seminaristas.
Durante el camino, en declaraciones a Radio Fides y San José TV, el prelado manifestó que Alajuela es una diócesis que busca caminar en sinodalidad, también invitó a los fieles a orar por la paz en Costa Rica.
“Alajuela es una diócesis muy creyente, tiene un ambiente pastoral muy bonito, es una diócesis acogedora, tiene pueblos muy agradables, templos muy bonitos y en definitiva es una zona muy agradable para vivir, yo por lo menos así me siento”, comentó.
Al llegar al Santuario Nacional, los peregrinos ingresaron al templo, en el que minutos después comenzó la celebración eucarística. Monseñor Buiges presidió acompañado del obispo de Cartago, Monseñor Mario Quirós; el obispo emérito de Alajuela, Monseñor Ángel San Casimiro; el obispo emérito de Cartago, Monseñor José Francisco Ulloa; el obispo electo de Puntarenas, Monseñor Elímar Carvajal, y decenas de sacerdotes y diáconos.
Durante su homilía, el obispo alajuelense habló sobre la importancia de “volver la mirada hacia María”, porque “vivimos tiempos marcados por la violencia, la polarización y la indiferencia”.
“Nos duele ver familias heridas, jóvenes sin horizontes, personas ancianas que experimentan la soledad y comunidades que pierden la capacidad del encuentro. Frente a esta realidad, María nos invita a superar la resignación y abrirnos a la esperanza…Costa Rica necesita volver su mirada al Señor y aprender nuevamente el lenguaje del encuentro, del respeto y de la fraternidad”, expresó Monseñor Buiges.
Por otro lado, hablando a los alajuelenses, llamó a ser una Iglesia unida, que camine en comunión y que no se deje llevar por divisiones.
“Nuestra Iglesia diocesana está llamada a caminar. No podemos instalarnos en la nostalgia del pasado ni en el temor al futuro. Somos una Iglesia peregrina y misionera. El Señor nos sigue diciendo: salgan, anuncien, siembren esperanza, construyan comunión, sean signos del reino de Dios. Una Iglesia que no camina corre el riesgo de convertirse en un museo; una Iglesia que peregrina se mantiene joven porque permanece dócil al Espíritu Santo”.
Al finalizar la Santa Misa, se veneró a la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de los Ángeles y varios sacerdotes le llevaron serenata.