Responsive image

Oraciones

La "ciudad arzobispal" de San José

En el centenario de la Arquidiócesis de San José.

Por Pbro. Fernando Alberto Vílchez Campos.

Sacerdote historiador

 

 

El Papa Benedicto XV (1914-1922) en la bula "Praedecessorum nostrorum" al crear, hace 100 años, la Arquidiócesis Metropolitana de San José, otorga a la ciudad de San José la categoría de "ciudad arzobispal".

 

El origen de esta ciudad de San José, elevada ahora a esta condición de Sede Metropolitana, hunde sus raíces remotos en la visita pastoral del Obispo de Nicaragua y Costa Rica, Fray Juan Benito Garret y Arlovi O.Praem. (1708-1716), quien realizó la sexta visita pastoral a nuestra Provincia entre marzo y abril de 1711. Posterior a la visita, el 10 de mayo de 1711, en una Carta Pastoral suya obligaba "bajo pena de excomunión mayor a los feligreses de Cartago, Barva y Esparza que vivían dispersos por los campos, a que dentro del plazo de seis meses construyeran oratorios y ermitas en donde pudieran oír la Misa y recibir los sacramentos". 

 

El Obispo se convenció de la necesidad que había de que los habitantes de los Valles de Cartago, Barva, Aserrí y también de Esparza, se congregaran en poblados para evitar los peligros que implicaba el que vivieran en sus propiedades dispersas y no en poblados debidamente establecidos; siendo la preocupación fundamental del Obispo que los fieles pudieran cumplir con el precepto dominical. Para la edificación de los oratorios debían contar con la aprobación de la respectiva autoridad eclesiástica, que en nuestro caso correspondía al cura de Cartago y a la vez Vicario General de la Provincia.

 

El cumplimiento inmediato de esta orden episcopal es el origen próximo del nacimiento de las poblaciones de la actual Heredia en 1711 o 1712, más delante de San José en 1737 "que es el que destacamos aquí", y después de los establecimientos formales de Escazú, Santa Ana, Alajuela y de los poblados de Guanacaste en Bagaces, Las Cañas y Liberia.

 

En relación con el poblado de San José, el nombre de la "Boca del Monte" se menciona por primera vez en un documento de 1708. Era una planicie situada entre los ríos Torres y María Aguilar, que ocupaba una posición estratégica como ruta de paso, de comercio y de descanso entre los diferentes Valles, y de comunicación entre las doctrinas o "pueblos de indios? de Curridabat, Aserrí, Pacaca y Barva, y diverso de "Mata Redonda" localizado hacia el este, siendo ambos mencionados desde el siglo XVII únicamente como lugares de pobladores españoles dispersos, dueños de diversas propiedades.

 

Cuando en 1736, el Cabildo de León "siempre en cumplimiento de las mencionadas órdenes de 1711 del Obispo Garret y Arlovi" ordenó edificar una iglesia en el Valle de Aserrí, se procedió a levantarla en "el abra de la Boca del Monte".

 

El Vicario General y cura de Cartago, P. José Antonio Díaz de Herrera, animó la construcción de la ermita, junto al P. Francisco de Moya. Se comenzó en 1736 y se concluyó en abril de 1738, y, hay que destacarlo, desde el inicio estuvo dedicada a San José. El poblado nace bajo el patronazgo del Santo Patriarca.

 

No sabemos si la elección de San José como patrono, viene en razón del nombre del Vicario General y cura párroco, bien podríamos pensar que sea una decisión suya, pues no es simple causalidad la correspondencia del nombre. Lo importante del caso es el patronazgo se mantuvo siempre y que la devoción a San José se acrecienta en y desde el nuevo poblado.

 

La "Ayuda de Parroquia de San José en la Boca del Monte del Valle de Aserrí" "nombre que tuvo desde el inicio", fue creada el 21 de mayo de 1737, cuando se nombra al P. José Hermenegildo Alvarado y Jirón como coadjutor "también de nombre José". Su jurisdicción se extendía por todo el Valle de Aserrí hasta Río Virilla, límite con la Parroquia Inmaculada Concepción de Cubujuquí, y con excepción, como en todos los casos de las Parroquias, de los territorios de indígenas de las doctrinas circundantes.

 

En 1738, el Vicario General y cura de Cartago, ahora el P. José de Vidaurre "también de nombre José", autorizó al P. Manuel Casasola Córdoba que bendijera la ermita "Ayuda de Parroquia de San José", ya que el P. Díaz Herrera había fallecido; y en julio de ese año se celebraron los primeros bautismos.

 

Esta primera capilla estuvo ubicada en el lugar que hoy ocupa la Tienda Scaglietti, al costado este del Banco Central. El 13 de setiembre de 1951, la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica declara esta fecha, del 21 de mayo de 1737, como la oficial de la fundación de la ciudad de San José, ?por haberse verificado en tal fecha el nombramiento de la primera autoridad con sede en el modestísimo poblado que comenzaba a formarse alrededor de la iglesia en construcción, dándose a la vez cumplimiento, de esa manera, al decreto de las autoridades eclesiásticas de León que habían erigido en Ayuda de Parroquia de San José el territorio de la Boca del Monte y los valles y montañas circundantes?. 

 

Así se recoge también en la placa que se encuentra desde 1973, y aún hoy, frente a la Tienda Scaglietti, que dice: "Al empezar a formarse la ciudad de San José, en este lugar se inauguró la primera ermita el 21 de mayo de 1737".

 

Cabe subrayar cómo, históricamente está más que atestiguado y definido, que el origen de la ciudad de San José va de la mano con la advocación de San José del templo fundante.

 

En 1751, el Obispo de Nicaragua y Costa Rica, don Pedro Agustín Morel de Santa Cruz y Lora (1749-1753), visitó Costa Rica en su paso hacia Nicaragua, y de ella nos dejó la conocida "Visita Apostólica, Topográfica, Histórica y Estadística de todos los pueblos de Nicaragua y Costa Rica, hecha por el Ilustrísimo señor don Pedro Agustín Morel de Santa Cruz, Obispo de la Diócesis en 1751, y elevada al conocimiento de Su Majestad Fernando VI, en 8 de setiembre de 1752?; en donde describe a San José así: "Cuatro leguas al norte de Aserrí, en un llano muy ameno; está una población con el diminutivo de Villita, porque ahora se va formando. Compónese de once casas de teja, quince de paja, sin formar plaza, ni calle; faltábale agua y se ha conducido por acequias: la iglesia es la más estrecha, humilde, e indecente de cuantas vi en aquella Provincia, su titular San José".

 

Como señala el Obispo, la incipiente "Villita" "aún no tenía el título formal de Villa" era un poblado compuesto por algunas casas aún dispersas en el Valle, sin ninguna organización en torno a un cuadrante urbano ?que se formará más adelante? y una humilde iglesia. Justamente a partir de ese año de 1751 se tomaron algunas medidas para forzar el asentamiento de los vecinos en la nueva Villa, pues en aquel momento los habitantes del Valle de Aserrí se mostraban reticentes a construir sus casas cerca de la nueva iglesia, pues carecía de fuentes de agua cercanas, como lo comenta también el señor Obispo en su informe.

 

Una de esas medidas, fue la construcción de una acequia para llevar agua potable al poblado, obra que estuvo a cargo del P. Juan de Pomar y Burgos, coadjutor de San José y hombre de ciencia. En ese mismo año el padre también ordenó ampliar la capilla y se agrandó el cuerpo de la iglesia levantada en honor de San José.

 

Poco después, a inicios de 1755, el Alcalde de Cartago, Tomás López del Corral, ordenó a todos los moradores del Valle, que construyeran su casa en el centro del pueblo, "bajo la campana de la iglesia de la Ayuda de Parroquia de San José", con penas severas para los que no cumplieran la orden. 

 

El centro de la cuidad comienza entonces a poblarse más, al punto que, aunque no sabemos la fecha en que la "Ayuda de Parroquia de San José" fue elevada al rango de Parroquia, sí hay certeza de que fue en el año 1767 "la cuarta Parroquia erigida en la Provincia de Costa Rica, después de Cartago y Esparza de 1575 y de Heredia en 1734".

 

La creación de la Parroquia fue de gran importancia para el crecimiento de la ciudad, al punto que, en 1776, el P. Manuel Antonio Chapuí de Torres (1810-1883), cura de San José y gran benefactor de la población, ordenó construir una nueva iglesia de adobes para la Parroquia, siempre en honor al Patriarca San José ?ahora en la ubicación actual de la Catedral Metropolitana?, que se terminó en 1781; cuya fachada y torres se reedificaron entre 1810 y 1814, por orden del Gobernador don Tomás de Acosta.

 

Con el fin de consolidar el culto a San José, se había encargado a Guatemala la hermosa y venerada imagen colonial que aún se conserva en la Catedral Metropolitana. Todo indica que fue tallada por el artista guatemalteco Manuel de Chaves, en 1714, y que llegó a la ciudad a mediados del siglo XVIII.

 

La "Villita" se transformó poco después en "Villa", con este título más por uso y costumbre que por concesión, al igual que en el resto de la Provincia, aunque se siguió hablando de ?Villa Nueva? en relación a San José "así como "Villa Vieja" en relación a Heredia y "Villa Hermosa" en relación a Alajuela, ninguna de las dos tampoco con autorización oficial para llevar el título". 

 

La aldea recién convertida en ?ciudad? el 13 de octubre de 1813 "por título concedido en las Cortes de Cádiz, a instancias del Pbro. Florencio Castillo (1778-1834), y posteriormente ratificado por la Corona española en 1820", ostentaba ya el nombre oficial de San José, convertida en capital del Estado en 1823, con un paulatino crecimiento urbano y comercial, particularmente por causa del cultivo y comercio del tabaco y, desde 1830, del café.

 

El templo de esta ciudad de San José fue elevado al rango de Catedral diocesana, el 28 de febrero de 1850, con la erección de la Diócesis, dado que San José era ya oficialmente la capital de la República.

 

Posteriormente, gracias a la celosa y eficaz cooperación de los canónigos M.I. Pbro. Dr. Domingo Rivas Salvatierra (1836-1900) y M.I. Pbro. Dr. Carlos María Ulloa Pérez (1833-1903), el primer Obispo, Mons. Anselmo Llorente y Lafuente (1851-1871), pudo iniciar la obra importantísima de reforma de la antigua iglesia Catedral, el 1° de agosto de 1871, en que ordena el inicio de los trabajos y el traslado temporal de la Catedral a iglesia de La Merced "no el templo actual que aún no existía, sino al anterior, ubicado para entonces en la actual esquina suroeste del Banco Central".

 

El templo catedralicio carecía de belleza arquitectónica y de la magnificencia que exige su rango, labor de reforma que fue concluida en 1878, siempre gracias a los esfuerzos de los mencionados canónigos, y muy particularmente del M.I. Pbro. Domingo Rivas Salvatierra, ahora en su calidad de Vicario Capitular (1871-1877). 

 

Poco después, en 1879, Mons. Luis Bruschetti (1826-1881) en su calidad de Administrador Apostólico (1877 y 1880)bendijo solemnemente la recientemente reconstruida Catedral de San José.

 

Es la Iglesia Catedral de San José que hace 100 años el 16 de febrero de 1921 es elevada al rango de Metropolitana y la ciudad con el título, ya no de humilde "villita", sino de "ciudad arzobispal".

 

El territorio original de la Arquidiócesis Metropolitana de San José que originalmente abarcó las Provincias civiles completas de San José, Cartago y Heredia, irá teniendo cambios con el paso del tiempo, siempre por disposición de la Santa Sede. Así, por decreto de la Sagrada Congregación Consistorial, del 1° de abril de 1927, la Parroquia de Turrialba y el territorio comprendido al sur del río San Juan y al este de los ríos Sarapiquí, Sucio y El General de la Provincia de Heredia, hasta entonces parte de la Arquidiócesis de San José, pasan a pertenecer al Vicariato Apostólico de Limón.

 

Al erigirse la Diócesis de San Isidro de El General, el 19 de agosto de 1954, toma de la Arquidiócesis de San José los cantones josefinos de San Isidro de El General, Dota y Tarrazú "pues aún León Cortés no era cantón". Mientras que el decreto de la Sagrada Congregación Consistorial "que como tal, no se cita con ningún nombre en particular", del 21 de agosto de 1961, establece que los cantones de Santa Bárbara, San Antonio de Belén, San Joaquín de Flores y Sarapiquí de la Provincia de Heredia y el cantón de Turrubares de San José que pertenecían a la Arquidiócesis pasan a la Diócesis de Alajuela, y que pasan a pertenecer al Vicariato Apostólico de Limón el distrito de Santa Cruz de Turrialba y la Parroquia de Juan Viñas, ambos de la Arquidiócesis de San José "aunque este último traslado no se hizo efectivo". 

 

Y, con la erección de la Diócesis de Cartago, el 24 de mayo del 2005, los cantones cartagineses que pertenecían a la Arquidiócesis de San José pasan a conformar la nueva Diócesis "con excepción del cantón de La Unión", lo mismo que el distrito de San Cristóbal Norte de Desamparados.

 

La ciudad de San José que, como el resto del territorio nacional, fue pastoreado desde su fundación en 1737 por los Obispos de León de Nicaragua hasta 1850. Entre 1850 y 1921, San José fue la sede de la Diócesis única que cobijó toda la geografía nacional, como sede los tres Obispos, del Vicario capitular y del Administrador Apostólico, que pastorearon la Diócesis de San José de Costa Rica.

 

Los tres Obispos, Mons. Anselmo Llorente y Lafuente (1851-1871), Mons. Bernardo Augusto Thiel Hoffman C.M. (1880-1901) Mons. Juan Gaspar Stork Werth C.M. (1904-1920), el Vicario Capitular P. Domingo Rivas Salvatierra (1871-1877) y el Administrador Apostólico Mons. Luis Bruschetti (1877-1880).

 

En 1921, al elevarse al rango de Metropolitana se convierte en la sede arzobispal que preside la Provincia Eclesiástica, con el primer Arzobispo Metropolitano de San José, Mons. Dr. Rafael Otón Castro Jiménez (1921-1939), designado el 10 de marzo de 1921 y ordenado Obispo por el Internuncio Mons. Juan Bautista Marenco S.D.B. (1917-1921) el 2 de agosto de 1921.

 

Luego, con los siguientes Arzobispos, Mons. Víctor Manuel Sanabria Martínez (1940-1952), Mons. Rubén Odio Herrera (1952-1959)Mons. Carlos Humberto Rodríguez Quirós (1960-1979) ?con el Obispo Auxiliar, Mons. Ignacio Nazareno Trejos Picado (1968-1974)?, Mons. Enrique Bolaños Quesada (Administrador Apostólico ?Sede Plena?, del 20 de marzo de 1978 al 22 mayo de 1979, y Administrador Apostólico "Sede Vacante", del 22 de mayo al 2 de agosto de 1979), Mons. Román Estanislao Arrieta Villalobos (1979-2002 y Administrador Apostólico, del 13 de julio al 18 de octubre del 2002) ?con el Obispo Auxiliar, Mons. Antonio Troyo Calderón (1979-2002)", Mons. Hugo Barrantes Ureña (2002-2013 y Administrador Apostólico, del 4 de julio al 29 de agosto del 2013). Finalmente, Mons. José Rafael Quirós Quirós desde el 2013 ?con el Obispo Auxiliar, Mons. Daniel Francisco Blanco Méndez desde el 2018?. 

 

Hay que destacar y valorar los aportes pastorales de cada Obispo y Arzobispo ?no tenemos aquí el espacio para hacerlo? quienes, junto a los sacerdotes, consagrados y consagradas, laicos y laicas, han escrito y siguen escribiendo la historia de esta porción del Pueblo de Dios en la Arquidiócesis de San José.