Artículos

¿Cómo vivir la Cuaresma?

Responsive image

 Identificar tus flaquezas: Busca un lugar tranquilo donde puedas escribir sin interrupciones ?si puedes estar en una capilla sería ideal- y prepárate para abrir tu corazón a Dios. Reconoce tus pecados. 


 Habla con Dios: Como a un amigo, cuéntale sobre tus dificultades, de cuánto te cuestan, pregúntale cómo cambiar, pídele ayuda. También puedes acudir a las oraciones de la Iglesia ?el Padrenuestro, el Ave María, el Gloria etc.-, a la liturgia y a la meditación de la Biblia (principalmente el Evangelio) -¿Qué me dice Dios hoy?


Evita lo que te hace caer:  Muchas veces, como si fuésemos acróbatas del Cirque du Soleil, caminamos en la cuerda floja, siempre viendo en qué momento damos un paso en falso y caemos. La Cuaresma es el momento perfecto para ayunar de todas estas cosas (identificadas previamente) que nos hacen caer. 


 Preocúpate por los demás: Puedes ir a una organización caritativa y ser voluntario. Puedes donar una parte de tus ingresos a caridad. O puedes simplemente ayudar en las pequeñas acciones del día a día en tu casa o en el trabajo.


 Enfócate en tu espiritualidad: La Cuaresma es una época de solemnidad y sacrificio. Piensa en todas las cosas triviales en tu vida que distraen tu atención de Dios. ¿Sientes que dedicas más tiempo a mandar mensajes de texto y actualizar tu estado en Facebook que a rezar y pasar tiempo con Dios? ¿Tienes el hábito de comer comida chatarra en exceso? ¿Qué es algo sin lo cual podrías vivir? 


 Añade algo especial a tu rutina cuaresmal: ¿por qué no hacer también algo positivo, en lugar de solo eliminar lo negativo? Pasa más tiempo con tu familia o haciendo trabajo voluntario, reza más, o ponte en contacto de alguna manera con tu fe.
Asiste a misa tanto como puedas 


 Asiste a la Reconciliación. La Reconciliación o Confesión es una manera muy buena de alejarte del pecado y reunirte con Cristo. Si aún no tienes la costumbre de ir a confesarte, intenta hacerlo de forma regular.


Dedica tiempo a las devociones. Aunque no son obligatorias, las devociones son una gran manera de prepararte mentalmente para la Cuaresma. Puedes rezar una década del Rosario diariamente o rezarle a tu santo patrón.


 Tómate un tiempo para la introspección y la reflexión: Tómate unos momentos durante este periodo para pensar en cómo encarnas el mensaje de Cristo.


 Practica el ayuno y la abstención: Algunas personas definitivamente nodeberían ayunar (las mujeres embarazadas y los ancianos, por ejemplo). Si el ayuno no es una opción sensata para ti, abstente de algo que no sea comida. Asegúrate de que sea algo que constituya un reto -- como tu celular o correo electrónico -- para que sientas el sacrificio que estás haciendo.


 Establece nuevos hábitos. Si bien muchos eligen renunciar a cosas dañinas durante la Cuaresma, puedes usar esta época para ayudarte a establecer hábitos buenos. Puedes prometer ser más paciente y amable con tu prójimo, o ayudar a los necesitados. No importa si eliges sacrificar un hábito o establecer uno nuevo que te fortalezca, debes permitir que tus promesas cuaresmales te ayuden a crecer tanto en fe como en virtud. 


Promueve un proyecto comunal de caridad. Muchas comunidades eligen participar en algo como el Plato de Arroz durante esta época, ofreciendo ayuda a las comunidades necesitadas.


 Observa la Cuaresma en tu hogar: Añade adornos morados al lugar en donde vives. El morado es el color de la Cuaresma, agrega unos toques de morado a tu hogar para recordarte que estos 40 días tienen un gran significado. Haz que sea sencillo, unas cuantas velas moradas, un camino de mesa morada. 


Haz un calendario de Cuaresma: Cuelga el calendario en un área común de tu hogar. Cada día, tacha un recuadro. Conforme te vayas acercando a la Pascua, ¿cómo te vas sintiendo? ¿Tus sacrificios se vuelven más o menos difíciles de mantener?


 Quema palmas del Domingo de Ramos del año anterior. Colócalas en un tazón en la mesa del comedor (o en cualquier lugar en donde puedan servir como recordatorio) para reflexionar sobre la vida y muerte de Jesús. Durante cada comida, experimentarás una sensación natural de gratitud por todas tus riquezas.