Iglesia

CXIX Asamblea Ordinaria

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En el contexto de la CXIX Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR) y a pocos días de iniciar el Santo Tiempo de Cuaresma, los obispos invitamos a todos los fieles cristianos a vivir intensamente el Jubileo Nacional que, con ocasión del I Centenario de la Provincia Eclesiástica, estaremos celebrando del 13 de febrero del 2020 al 16 de febrero del 2021.

Conscientes de que la Iglesia ha contribuido en la concepción y desarrollo de nuestra identidad nacional y que su acción es indisociable de la vida en sociedad y de la historia patria, la conmemoración de esta fecha será una extraordinaria ocasión para reflexionar sobre la vida de la Iglesia en Costa Rica a lo largo de cinco siglos y verificar, con humildad, la fidelidad a la misión que el Señor le ha encomendado.

Asimismo, este Año Jubilar, traerá consigo abundantes gracias y especiales beneficios espirituales para el Pueblo de Dios. Este Jubileo será un tiempo de gracia dedicado a promover la santidad, consolidar la fe, fortalecer la solidaridad y la comunión fraterna en Costa Rica motivando, especialmente, a los creyentes a vivir de forma coherente su fe cristiana.


Dicha efeméride y la celebración del Bicentenario de la independencia de Costa Rica, el próximo año, van juntas y no puede ser de otra forma pues, conocemos la relevancia y urgencia del diálogo entre la fe y la dimensión comunitaria y social de la cultura. Por ello, como ciudadanos y pastores, nos hacemos eco del clamor de un país que quiere seguir avanzando en el sendero de la justicia social, del bien común, de los derechos humanos - cuya esencia es la dignidad de la persona-, y de la paz social de nuestro pueblo.

Son muchos y complejos los temas de la realidad nacional que inquietan a los costarricenses y, en el contexto de este Año Jubilar en el que el Dios Misericordioso nos ofrece, como pueblo suyo, un tiempo de gracia y reconciliación, hacemos un llamado a sumar las voluntades de autoridades y actores sociales para buscar soluciones al sufrimiento de muchos costarricenses, especialmente, en materia laboral, salud, violencia en especial en contra los niños y las mujeres, seguridad ciudadana, educación, vivienda, pensiones, situación de pobreza, desigualdad, además de los desafíos humanitarios de la inmigración.

Urgencia del Diálogo Nacional

No podemos continuar por el camino de la división, la disputa y la desconfianza mutua. Como sociedad debemos propiciar la centralidad de temáticas comunes, en un ambiente de respeto que propicie un proceso de discernimiento prudente y mesurado, para abordar lo que ocurre realmente en el país pues, como enseña el Papa Francisco: ?no se puede realmente alcanzar la paz a menos que haya un diálogo convencido de hombres y mujeres que busquen la verdad más allá de las ideologías y de las opiniones diferentes.?1

Crisis Fiscal y Gasto Público

Earas de la unidad y la paz social es innegable la necesidad de sanear y fortalecer nuestro sistema tributario, por ello, los obispos hemos denunciado permanentemente los problemas nacionales que tropiezan con una gestión pública entrabada en una maraña institucional arrastrada por años y que hoy deja ver sus efectos sociales y económicos.

Muchas de las respuestas a estos males pasan por la conciencia tributaria de los individuos, pero también por la transparencia y la legalidad con que se proceda en el combate ante la corrupción ramificada y la egoísta evasión fiscal.

Igualmente consideramos oportuno se trabaje en la contención del gasto público.

Desempleo

Con particular preocupación vemos cómo, a pesar de las expectativas de generación de empleo y la reactivación económica propuestas por el Gobierno, el país se enfrenta a la tasa de desempleo más alta de la década.

Como Iglesia, presente en el mundo del trabajo, vemos con dolor la desesperación de jóvenes, mujeres, inmigrantes, trabajadores informales, carne sufriente de Cristo en el pueblo. En este Año Jubilar estamos llamados a unir la misericordia y la justicia, pues uno de las graves dificultades hoy, es que el empleo precario, sin derechos laborales y mal pagado, se ha convertido en el empleo normal o tabla de salvación de miles de compatriotas.

Nuestro compromiso eclesial a favor del trabajo decente, que dignifique a quien lo realiza y nuestro especial llamado a los poderes públicos por un empeño sincero para generar condiciones objetivas que lo hagan viable, poniendo en el centro de toda política económica la prioridad del servicio a las personas y no al capital.

Apoyo a los Agricultores y poblaciones rurales
?El desarrollo no es igual para todos, como si la vida de la comunidad agrícola tuviera un valor más bajo...? 2

Costa Rica necesita de una verdadera política agraria que atienda la pobreza reflejada en desigualdad social, desempleo, indigencia y necesidades básicas de este sector; sin olvidar una economía solidaria que mejore la situación de los agricultores y pescadores artesanales.

Para optimizar la actividad agrícola y las condiciones de las poblaciones rurales, en nuestro país deben concretarse pues, políticas reales que den un impulso decidido al sector agrícola, acortando la brecha con aquellos otros sectores que tienen más promoción, acceso a tecnología, financiamiento y mercado.

Queremos que estos, y otros temas, que generan desvelo ante la grave crisis económica, social y moral que afecta a la sociedad costarricense, sean abordados en un documento conjunto del episcopado nacional a fin de compartir, con los fieles y personas de buena voluntad, nuestras preocupaciones y anhelos en aras de una sociedad justa.

El Año Jubilar es un tiempo para reanimar el compromiso y la esperanza que nace de la dimensión social de la vida cristiana, virtudes que el tiempo de cuaresma ya próximo también debe propiciar en nuestras vidas.

Pedimos al Señor como una gracia especial que nuestro Jubileo reanime la solidaridad de nuestro pueblo recordando que ?La solidaridad no es, pues, un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos. Todo esto contando con la poderosa

intercesión de Nuestra Madre Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica y de San Vicente de Paúl, patrono de la Diócesis de Limón.


Dado en la Ciudad de Limón con ocasión de la apertura del Año Jubilar por el Centenario de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica, el jueves 13 de febrero de 2020.

+José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano de San José Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

+Gabriel Enrique Montero Umaña
Obispo de San Isidro de El General Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

+Javier Román Arias
Obispo de Limón
Secretario General de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

+José Manuel Garita Herrera
Obispo de Ciudad Quesada
Tesorero de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

+Óscar Fernández Guillén Obispo de Puntarenas

+Manuel Eugenio Salazar Mora Obispo de Tilarán-Liberia

+Mario Enrique Quirós Quirós Obispo de Cartago

+Bartolomé Buigues Oller Obispo de Alajuela

+Daniel Blanco Méndez Obispo Auxiliar de San José